La causa que investiga a una banda dedicada a robar carteras y celulares en el centro de Rosario avanzó esta semana con nuevas imputaciones que detallan cómo funcionaba la organización y el destino de lo sustraído.
Imagen: archivo policial
La estructura criminal, que la semana pasada fue allanada y desbaratada, reunió a varios integrantes con tareas definidas. Según la acusación, actuaban en las zonas más concurridas del microcentro y elegían horarios de alto movimiento peatonal.
Los investigadores describen que algunos miembros se ocupaban del arrebato directo de carteras y celulares, mientras otros seguían a las víctimas para aprovechar cualquier descuido. Un tercer grupo cumplía el rol de apoyo y vigilancia, alertando sobre la presencia policial.
Una vez concretado el robo, los elementos pasaban rápidamente a manos de quienes se encargaban de reducir los teléfonos y accesorios. El circuito incluía la reventa rápida de los celulares, muchas veces ya desbloqueados, y el descarte de documentación personal en distintos puntos del centro.
Roles internos y logística de la banda
La pesquisa detalla que la banda también preveía qué hacer ante una detención. Si un integrante caía durante un operativo, otros miembros se movían para recuperar el vehículo utilizado en los hechos, con el fin de evitar que quedara vinculado a la causa.
Con los allanamientos de la semana pasada, el grupo fue detenido y este jueves quedó formalmente imputado. La investigación busca ahora determinar si los imputados formaban parte de una red más amplia dedicada al robo de carteras y celulares en Rosario.