La Justicia sancionó a un ginecólogo que grabó a una paciente con lentes con cámara sin avisarle, y le aplicó una fuerte multa económica junto con una capacitación obligatoria. Ocurrió en Córdoba.
El caso generó repudio en el ámbito de la salud y reabrió el debate sobre el consentimiento informado y el respeto hacia las pacientes. Durante una consulta ginecológica, el profesional utilizó anteojos con cámara incorporada y registró imágenes sin advertirlo ni pedir autorización previa.
La resolución judicial dispuso una multa de $900.000 y ordenó que el médico realice un curso de formación en género. El tribunal consideró que su conducta vulneró la intimidad de la mujer y se apartó de las buenas prácticas médicas.
Además del uso de los anteojos que graban, la Justicia valoró como agravante que el ginecólogo empleó expresiones consideradas infantilizantes y descalificadoras hacia la paciente, lo que evidenció una posición de poder y un trato discriminatorio en el consultorio.
Consentimiento y perspectiva de género
El fallo subraya que cualquier tipo de registro de imagen o audio en una consulta médica requiere el consentimiento claro y expreso de la persona atendida, en especial cuando se trata de prácticas íntimas.
La capacitación en género busca que el profesional incorpore herramientas para un trato respetuoso, libre de estereotipos y de violencia simbólica. La Justicia remarcó que la relación médico-paciente debe basarse en la confianza y en el resguardo absoluto de la privacidad.
