Un operativo de control vial terminó con el decomiso de más de 500 animales silvestres que eran trasladados de manera ilegal hacia Buenos Aires, entre ellos tortugas, loros habladores y diversas aves en grave situación de estrés.

Los ejemplares fueron trasladados al centro de rescate y rehabilitación La Esmeralda, donde permanecen en cuarentena sanitaria bajo supervisión veterinaria. Las autoridades buscan determinar el origen de los animales y el destino final que tenían dentro del circuito ilegal de tráfico de fauna.
Un nuevo golpe al tráfico ilegal de fauna
Entre los animales decomisados hay numerosas tortugas terrestres, loros habladores y otras aves silvestres de distintas especies, muchas de ellas protegidas por la legislación nacional. El cargamento era trasladado en condiciones precarias, con hacinamiento y sin ningún tipo de habilitación.
El tráfico de fauna es uno de los negocios ilegales más extendidos en Argentina y la región. Según estimaciones de organismos ambientales, mueve millones de pesos por año y pone en riesgo la supervivencia de especies autóctonas, además de favorecer la propagación de enfermedades zoonóticas.
Los especialistas recuerdan que capturar, trasladar, vender o comprar animales silvestres sin autorización constituye un delito contemplado en la Ley Nacional de Conservación de la Fauna. Pese a esto, sigue habiendo una fuerte demanda de mascotas exóticas y aves cantorales en mercados formales e informales.
La Esmeralda: cuarentena y rehabilitación
En el centro La Esmeralda, ubicado en la provincia de Santa Fe, los animales pasan por un período de cuarentena sanitaria obligatorio. Allí se evalúa su estado general, se controlan posibles contagios y se diseña un plan de rehabilitación para cada especie.
El objetivo principal es que, una vez recuperados, los ejemplares puedan ser reinsertados en su hábitat natural cuando las condiciones lo permitan. En los casos en que esto no sea posible, se analizan derivaciones a reservas o instituciones especializadas que garanticen su bienestar.
Desde las áreas ambientales remarcan la importancia de que la ciudadanía no compre ni acepte como regalo animales silvestres. Cada ejemplar que llega a una jaula suele implicar la captura y muerte de varios otros en el entorno natural.
Cómo reconocer y denunciar el tráfico de fauna
Las autoridades recomiendan estar atentos a la oferta de tortugas, loros, jilgueros y otras aves en ferias, redes sociales o ventas directas. Si no cuentan con papeles que acrediten su origen legal, probablemente se trate de fauna capturada de manera clandestina.
Ante situaciones sospechosas, se puede realizar una denuncia anónima ante organismos provinciales de ambiente, fuerzas de seguridad o fiscalías. La acción ciudadana es clave para desarticular las redes que lucran con la biodiversidad.
Organizaciones ambientalistas insisten en que proteger la fauna nativa no solo es una obligación legal, sino también una responsabilidad colectiva para preservar los ecosistemas y el equilibrio natural en todo el país.




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