Un proyecto impulsado en el Concejo Municipal por el edil Juan Pedro Aleart reabre la discusión sobre cómo se regula la franja costera de Rosario sobre el río Paraná y qué puede pasar con el acceso público a esos espacios.

La iniciativa presentada por el concejal Juan Pedro Aleart propone derogar el Decreto 0237/2006, norma que hoy enmarca los usos permitidos en la ribera de Rosario. El proyecto se plantea como una corrección a un esquema que el edil considera “precario” y desactualizado frente a las transformaciones urbanas de los últimos años.
El debate sobre el futuro de la costa rosarina atraviesa dos ejes centrales: por un lado, la planificación del suelo y las actividades que se pueden desarrollar; por otro, la garantía de acceso público al río Paraná para vecinos y visitantes. Cada modificación regulatoria en esa zona estratégica despierta la atención de organizaciones sociales, urbanistas y frentistas.
Al cuestionar el decreto vigente, el proyecto de Aleart busca redefinir el régimen bajo el cual se habilitan emprendimientos, concesiones y usos recreativos en la ribera. En ese marco, se ponen bajo la lupa tanto los espacios ya concesionados como los sectores con potencial desarrollo inmobiliario o comercial.
¿Qué puntos entran en discusión sobre la costa del Paraná?
En Rosario, la franja costera se consolidó en las últimas décadas como uno de los principales pulmones recreativos de la ciudad. Balnearios, parques, circuitos deportivos y paseos peatonales conviven con áreas donde se impulsan inversiones privadas. Esa coexistencia generó tensiones recurrentes por el uso del espacio y la permanencia libre a la vera del río.
El planteo de modificar el esquema regulatorio vigente vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fijar reglas claras y estables para todo el frente costero. La clave pasa por cómo se establecerán los límites entre lo público y lo privado, qué obligaciones tendrán los concesionarios y de qué manera se resguardará la continuidad de los corredores de acceso a la costa.
Si bien el proyecto se presenta como una herramienta para ordenar un sistema considerado frágil, en el centro de la discusión aparece el riesgo de que algunos cambios puedan, en los hechos, restringir o dificultar el uso libre de la ribera para el conjunto de la ciudadanía. Es por eso que se espera un seguimiento cercano de parte de organizaciones vecinales, especialistas en derecho urbano y sectores vinculados a la planificación del territorio.
La discusión en el Concejo Municipal promete ser intensa. De su resultado dependerá en buena medida cómo se disfrute y se proyecte el acceso al río Paraná en los próximos años, en una ciudad donde la relación con la costa es parte central de su identidad y de su vida cotidiana.





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