Tras años de negociaciones, la Unión Europea y el Mercosur avanzan en un acuerdo para abrir mercados, y eliminar barreras. ¿Qué implica y qué desafíos enfrenta?

Tras más de veinticinco años de negociaciones, el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) está más cerca de concretarse. El Consejo Europeo aprobó este viernes este tratado con una amplia mayoría, superando el intento de Francia por frenarlo. Este paso despeja el camino para la firma formal del acuerdo en la próxima cumbre del Mercosur, que se celebrará en los próximos días.
El tratado busca crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Abarcaría a más de 720 millones de personas entre Europa y los países de Sudamérica (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). La idea central es eliminar gradualmente la mayoría de los aranceles que actualmente encarecen los productos que se venden entre ambos bloques. Así, exportar e importar bienes y servicios sería más fácil y barato para empresas europeas y sudamericanas.
De qué se trata el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur
Además de la reducción de aranceles, el acuerdo establece reglas claras para garantizar que los beneficios del comercio se queden dentro de los países firmantes. También incluye normas sobre servicios, propiedad intelectual, compras públicas, comercio sostenible y mecanismos para resolver disputas, lo que brinda previsibilidad a largo plazo para todos los actores económicos.
Según datos recientes, el comercio anual de bienes entre la UE y el Mercosur alcanza los 88 mil millones de euros, y el de servicios suma otros 34 mil millones. Si el acuerdo entra en vigor, este intercambio podría representar hasta el 20% de la economía mundial.
Para Sudamérica, la expectativa es que las exportaciones de productos agroindustriales, energéticos y mineros crezcan notablemente. Por su parte, Europa espera aumentar sus ventas industriales en la región y asegurar el abastecimiento de alimentos, energía y minerales clave.
Sin embargo, el camino no está completamente allanado. Francia, con el apoyo de Italia, manifestó su preocupación por el impacto que este tratado podría tener en sus sectores productivos y ha intentado bloquearlo. Incluso, la Asamblea Nacional francesa votó por unanimidad una resolución para instar al presidente Macron a oponerse al acuerdo y a cuestionar su legalidad ante el Tribunal de Justicia de la UE.
Cuál es la posición de Argentina
En Argentina, la administración de Javier Milei sigue de cerca el avance del tratado, consciente de que puede afectar a sectores sensibles de la economía local. Desde la Casa Rosada ven la cumbre del Mercosur como una oportunidad para mostrar apertura al mundo, aunque admiten que los verdaderos efectos del acuerdo recién se verán en el mediano plazo, cuando las nuevas reglas comiencen a aplicarse.
Después de la firma, el tratado deberá ser ratificado por los parlamentos de cada país miembro, en Sudamérica como en Europa. Este proceso podría demorar meses o incluso años, dependiendo de los debates internos que surjan en cada nación.



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