Playas de arena blanca, casas coloniales pintadas como una paleta y clima veraniego todo el año: Curazao se consolida como uno de los destinos del Caribe que más seduce a las y los argentinos que buscan combinar relax, cultura e historia.

Situada en el sur del Caribe y parte del Reino de los Países Bajos, Curazao se destaca por sus aguas turquesas, arrecifes de coral y un casco histórico de casas coloniales pintadas en tonos pastel que se volvió marca registrada de la isla.
La capital, Willemstad, es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco gracias a su arquitectura holandesa caribeña. Caminar por sus calles estrechas, cruzar el famoso puente flotante Queen Emma y sentarse a mirar el atardecer sobre el puerto son parte del ritual de cada visita.
Al mismo tiempo, la isla ofrece una fuerte impronta multicultural, con influencias africanas, latinoamericanas y europeas que se expresan en el idioma papiamento, en la gastronomía y en las fiestas populares.
Por qué atrae cada vez más a turistas argentinos
En los últimos años, Curazao empezó a aparecer con más fuerza en los catálogos de agencias y plataformas online del país. Argentina se consolidó como uno de los mercados con mayor proyección para la isla, por la búsqueda de destinos de playa que ofrezcan seguridad, buena infraestructura y experiencias variadas.
Una ventaja clave es el clima: la temporada de lluvias es breve y la isla está fuera de la zona de huracanes, lo que permite viajar prácticamente todo el año. A eso se suma una amplia oferta de alojamientos, que va desde hoteles all inclusive hasta departamentos y posadas boutique.
Para el público argentino, Curazao compite con otros clásicos del Caribe, pero gana terreno por su mezcla de playas tranquilas, vida nocturna moderada y propuestas de buceo y snorkel para todos los niveles.
Playas, buceo y sabores locales
Entre las playas más buscadas aparecen Kenepa Grandi, Cas Abao y Playa Porto Mari, ideales para pasar el día entre sombrillas, mar calmo y chiringuitos. Muchas cuentan con servicios, alquiler de equipos y restaurantes sobre la arena.
Curazao también se posicionó como destino de referencia para el buceo, gracias a sus arrecifes bien conservados, barcos hundidos y una visibilidad que suele superar los 20 metros. Varias escuelas ofrecen ‘bautismos’ para principiantes y salidas guiadas.
En lo gastronómico, la isla invita a probar platos típicos como el keshi yena (queso relleno), pescados frescos, sopas especiadas y cócteles a base del famoso licor azul de Curazao. Los mercados y puestos callejeros son una buena puerta de entrada a esos sabores.
Consejos para planificar el viaje desde Argentina
Si bien no siempre hay vuelos directos, se puede llegar con conexiones a través de Panamá, Bogotá u otras ciudades del Caribe. Reservar con anticipación y estar atento a promociones de aerolíneas y paquetes ayuda a abaratar costos.
La moneda local es el florín antillano, aunque el dólar estadounidense se acepta de forma extendida. Para las y los argentinos, lo habitual es combinar pagos con tarjeta y algo de efectivo para gastos menores.
Al momento de organizar la estadía, es recomendable combinar días de relax en la playa con recorridos por Willemstad y excursiones en auto o tours para explorar calas más alejadas. La isla es relativamente pequeña y se puede recorrer en pocos días.
Con su postal caribeña, casas coloridas y una creciente conectividad aérea, Curazao se perfila como uno de los destinos emergentes más fuertes para el turismo argentino en la región.



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