Cumbre global de IA: cruce por la regulación y el acceso

Líderes de todo el mundo cerraron en Nueva Delhi una cumbre clave sobre inteligencia artificial, marcada por acuerdos mínimos, fuertes discrepancias y el trasfondo de una tecnología que ya redefine la economía, la política y el trabajo.

Durante la cumbre, decenas de mandatarios buscaron consensuar una hoja de ruta para encauzar el avance de la inteligencia artificial (IA). El objetivo central fue acordar principios comunes que reduzcan riesgos, garanticen transparencia y amplíen el acceso a esta tecnología a países en desarrollo.

El documento final impulsa una declaración conjunta que reconoce el potencial transformador de la IA en áreas como salud, educación y productividad, pero también alerta sobre el uso militar, la desinformación y el impacto en el empleo. Los firmantes remarcan la necesidad de marcos éticos y de evaluación de riesgos.

Sin embargo, las negociaciones pusieron en evidencia una grieta entre quienes promueven una gobernanza multilateral robusta y los países que defienden regulaciones más flexibles, centradas en la soberanía nacional y el liderazgo privado.

La posición de Estados Unidos y el reparto de poder

Estados Unidos rechazó de manera “total” la idea de un organismo mundial con poder vinculante sobre la IA. Washington sostiene que un esquema de gobernanza centralizada podría frenar la innovación, consolidar burocracias y abrir una disputa geopolítica por el control de los datos.

En cambio, impulsa reglas internas apoyadas en agencias regulatorias propias y acuerdos voluntarios con empresas tecnológicas, que hoy concentran buena parte del desarrollo de modelos avanzados de IA generativa. Esta postura choca con propuestas más ambiciosas de regulación global impulsadas por otros actores.

Detrás de la discusión formal sobre normas aparece una disputa de fondo: quién controla la infraestructura, los modelos y los datos que alimentan a los sistemas de IA. El acceso a cómputo de alto rendimiento y chips especializados se volvió un factor de poder tecnológico y económico.

Acceso universal y brecha tecnológica

Varios países de ingresos medios y bajos insistieron en que la IA no puede quedar restringida a unas pocas potencias y conglomerados. Reclaman acceso equitativo a infraestructura en la nube, formación de talento local y cooperación técnica para evitar una nueva brecha digital.

Entre las líneas de trabajo propuestas figuran fondos internacionales para proyectos de IA aplicada a salud pública, agricultura y gestión climática, así como esquemas de licencias abiertas para modelos que puedan ser adaptados por universidades y organismos públicos.

Organismos como la ONU y el G20 vienen advirtiendo que, sin inclusión, la IA podría profundizar desigualdades ya existentes. La cumbre de Nueva Delhi retoma esa agenda, pero aún sin mecanismos concretos de financiación ni plazos claros.

Riesgos, empleos y desafíos para la región

Expertos que siguieron la cumbre señalan que la automatización impulsada por la IA afectará tareas rutinarias en servicios, industria y administración pública. Al mismo tiempo, se generarán nuevos perfiles laborales vinculados a ciencia de datos, ciberseguridad y desarrollo de algoritmos.

Para países como Argentina, el desafío pasa por diseñar políticas que protejan a los trabajadores, promuevan la reconversión laboral y atraigan inversiones en tecnología. Universidades y sistemas científicos locales ya participan en proyectos de IA, pero requieren mayor financiamiento y coordinación con el sector privado.

La cumbre dejó en claro que, mientras la IA avanza a ritmo acelerado, los acuerdos políticos llegan más lento. El próximo tramo de la discusión estará en cómo traducir estas declaraciones en regulaciones efectivas, con controles reales y beneficios que alcancen a más ciudadanos.

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