Patricia Bullrich confirmó que se postergó el tratamiento de la reforma laboral para analizar cambios pedidos por la CGT y la oposición. Se debatirá el 10 de febrero.

El Senado se prepara para una sesión clave el próximo 10 de febrero, cuando comenzará el debate de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, un proyecto que genera fuerte expectativa y resistencias tanto en el arco sindical como en sectores de la oposición.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, confirmó que el tratamiento de la iniciativa fue postergado con el objetivo de analizar modificaciones solicitadas por la CGT y distintos bloques opositores, en un intento por destrabar consensos y evitar un rechazo de plano en la Cámara alta.
La decisión de demorar el debate respondió a la presión sindical y a la falta de votos suficientes para avanzar sin cambios. La CGT había manifestado su rechazo a varios artículos del proyecto, en especial aquellos vinculados a las condiciones de contratación, indemnizaciones y el rol de los convenios colectivos, y reclamó instancias de diálogo antes de la votación.
Desde el oficialismo sostienen que la reforma es clave para modernizar el mercado laboral, reducir la informalidad y fomentar el empleo privado, mientras que la oposición advierte que el proyecto avanza sobre derechos adquiridos y podría profundizar la precarización del trabajo.
Cambios puntuales
En los últimos días, senadores de distintos espacios mantuvieron reuniones con representantes sindicales y del sector empresarial, en un escenario de negociaciones contrarreloj. De acuerdo a versiones periodísticas, el Gobierno estaría dispuesto a introducir cambios puntuales para garantizar la aprobación del texto, aunque sin alterar el espíritu general de la iniciativa.
El debate del 10 de febrero se perfila así como uno de los momentos políticos más relevantes del verano legislativo, con impacto directo en la agenda económica y social del país y con la mirada puesta en cómo se reconfiguran las alianzas dentro del Congreso.



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