Cuarto paro general a Milei y el lugar que ocupa en la historia

El cuarto paro general convocado por la CGT contra el gobierno de Javier Milei vuelve a poner en primer plano la tensión entre la Casa Rosada y el principal bloque sindical del país, y reabre el debate sobre el nivel de conflictividad social en la Argentina democrática.

Con la nueva huelga, Javier Milei alcanzará cuatro paros generales en poco más de dos años de gestión. El dato no es menor: lo ubica entre los mandatarios no peronistas con mayor nivel de conflictividad sindical desde el retorno de la democracia en 1983.

Desde su asunción, el vínculo entre la CGT y el Ejecutivo quedó atravesado por las reformas impulsadas por el oficialismo, especialmente en materia laboral, previsional y de ajuste del gasto público. Las centrales obreras argumentan que las medidas impactan de lleno en los salarios reales, el poder adquisitivo y las condiciones de trabajo.

En términos históricos, los paros generales fueron una herramienta recurrente frente a gobiernos de distintos signos políticos, pero los ciclos de alta inflación y recesión suelen potenciar la respuesta gremial. El caso de Milei se inscribe en una etapa de caída del consumo, suba de tarifas y fuerte reducción del gasto estatal.

Cómo se compara Milei con otros gobiernos democráticos

Si se analiza el promedio de paros por año, Milei se acerca a los niveles de conflictividad que enfrentaron otros presidentes no peronistas, como Raúl Alfonsín o Fernando de la Rúa, etapas marcadas por crisis económicas profundas y negociaciones tensas con el sindicalismo.

Mientras que algunos gobiernos peronistas también tuvieron choques fuertes con la CGT, la mayoría logró acuerdos parciales o períodos de tregua. En cambio, el actual esquema político combina reformas de alto impacto con un sindicalismo que busca preservar su rol en la puja distributiva.

El nuevo paro abarca sectores clave como transporte, administración pública, bancos y salud, lo que anticipa una jornada con fuerte impacto en la vida cotidiana, especialmente en las grandes ciudades. La adhesión de gremios del interior y de ramas industriales será otro termómetro de la tensión social.

Demandas de la CGT y respuesta del Gobierno

Entre los principales reclamos de la CGT se encuentran la revisión de la reforma laboral, la recuperación del salario frente a la inflación, la defensa de las negociaciones colectivas y el rechazo a los recortes en áreas sensibles del Estado.

El Gobierno, por su parte, sostiene que el programa de ajuste y las reformas estructurales son necesarios para estabilizar la economía y que las medidas sindicales frenan la inversión y la creación de empleo formal. Desde la Casa Rosada cuestionan además la representatividad de la cúpula cegetista y la acusan de defender privilegios.

En este marco, el cuarto paro general se convierte en un nuevo capítulo de la disputa por el rumbo económico del país y por el lugar del trabajo formal en el modelo que propone Milei. Lo que ocurra en las próximas semanas, en términos de diálogo o escalada del conflicto, marcará el clima político de la segunda parte de su mandato.

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