Cruces entre Bullrich y el kirchnerismo en el Senado

La sesión en el Senado por la reforma laboral terminó en un clima de máxima tensión política, con un fuerte cruce entre Patricia Bullrich y el kirchnerismo que dejó expuestas las grietas en la Cámara alta.

Tensión en el cierre del debate por la reforma laboral

Durante el tramo final de la sesión en la que se discutió la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza, protagonizó un duro intercambio con legisladores kirchneristas. La escena incluyó gritos, interrupciones y chicanas políticas que reflejaron el clima de confrontación que rodea la iniciativa oficial.

Bullrich tomó la palabra para cerrar el debate por su bloque y apuntó directamente contra el rol de Cristina Fernández de Kirchner, a quien acusó de mantener influencia sobre un sector del Senado y de obstaculizar los cambios propuestos en materia laboral. Sus palabras generaron inmediatas reacciones desde las bancas opositoras.

En medio del cruce, se escucharon frases dirigidas a la conducción de la Cámara y a la propia vicepresidenta, con reclamos para que se “ponga orden” en la sesión. Desde el sector kirchnerista respondieron con cuestionamientos al tono de Bullrich y la acusaron de buscar la provocación política en un momento clave del debate.

El rol de Mayans y las acusaciones cruzadas

Uno de los protagonistas del enfrentamiento fue el senador José Mayans, referente del bloque kirchnerista. Según reconstruyen fuentes parlamentarias, los roces entre Mayans y Bullrich se hicieron visibles cuando el formoseño le reprochó a la libertaria su estilo de conducción y el contenido de sus críticas hacia Cristina Kirchner.

Desde La Libertad Avanza señalaron que las interrupciones y gritos desde las bancas opositoras impidieron que Bullrich pudiera desarrollar por completo su argumento a favor de la reforma. En cambio, el kirchnerismo denunció que la jefa del bloque oficialista utilizó un lenguaje agraviante y “fuera de reglamento” para referirse a la ex presidenta y a los senadores que responden a ella.

El episodio se suma a una serie de sesiones marcadas por la polarización en torno a los proyectos que envía el Ejecutivo. La discusión laboral, en particular, viene generando un fuerte rechazo de sectores sindicales y de la oposición, que sostienen que la reforma implica un retroceso en derechos adquiridos.

Una reforma laboral en el centro de la polémica

El proyecto debatido en el Senado forma parte del paquete de cambios estructurales que el Gobierno busca implementar en el mercado de trabajo. Entre otros puntos, se discuten modificaciones en el régimen de indemnizaciones, períodos de prueba y contribuciones patronales, con el objetivo oficial de reducir la litigiosidad y promover nuevas contrataciones.

Los bloques opositores sostienen que el texto desequilibra la relación entre empleadores y trabajadores en detrimento de estos últimos. En ese marco, el discurso de Bullrich fue leído por el kirchnerismo como una embestida no solo contra Cristina Kirchner, sino también contra los sindicatos y los sectores que resisten la reforma.

Más allá de cómo avance el trámite parlamentario, la escena del cierre dejó una nueva postal de la fragmentación política en el Congreso. La reforma laboral se consolida como uno de los temas más sensibles de la agenda económica del Gobierno y es probable que los cruces como el protagonizado por Bullrich y Mayans vuelvan a repetirse en futuras sesiones.

En paralelo, organizaciones sindicales y movimientos sociales siguen de cerca cada paso del debate legislativo, mientras analizan nuevas medidas de fuerza. Lo que ocurra en el Senado será clave para definir el alcance real de los cambios en el mundo del trabajo y el costo político que deba asumir la Casa Rosada.

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