La historia de Luna Zárate expone una sucesión de hechos graves, desde que salió de su casa el 23 de diciembre hasta su identificación más de un mes después en la morgue del Instituto Médico Legal, tras ser atropellada por un automóvil.

Imagen: Rosario3
Luna, la adolescente rosarina, fue atropellada en la madrugada del 24 de diciembre por un Ford Focus y su cuerpo terminó en la morgue del Instituto Médico Legal. Sin embargo, recién fue identificada más de un mes después, luego de que su familia denunciara la desaparición una semana después del hecho.
De la salida de su casa al atropello en la madrugada
Según los datos preliminares del caso, Luna salió de su casa el 23 de diciembre. Las últimas horas de ese día aún son materia de investigación, pero se sabe que en la madrugada del 24 fue embestida por un Ford Focus en la vía pública. El fuerte impacto dejó a la joven gravemente herida.
Tras el choque, intervino personal de emergencias y fuerzas de seguridad. La víctima fue trasladada y se activaron los protocolos habituales para este tipo de siniestros viales. Sin embargo, por razones que hoy se intentan aclarar, no se logró vincular de inmediato esa víctima con la denuncia de búsqueda que llegaría días más tarde.
En paralelo, el vehículo implicado en el hecho quedó registrado en imágenes, donde se ve el daño en el frente del Ford Focus que habría participado en el atropello. Ese material ya forma parte de la causa judicial que intenta reconstruir con precisión la dinámica del siniestro.
La denuncia de la familia y un cuerpo sin identificar en la morgue
La familia de Luna formuló la denuncia por desaparición recién siete días después de que la adolescente saliera de su casa. Como ocurre en este tipo de casos, se activó el protocolo de búsqueda y se difundieron datos de la joven para recabar información.
Mientras tanto, el cuerpo de una joven atropellada permanecía más de un mes en la morgue del Instituto Médico Legal, sin que se pudiera establecer su identidad con rapidez. El desenlace se conoció este miércoles, cuando finalmente se confirmó que se trataba de Luna.
La secuencia plantea interrogantes sobre los mecanismos de identificación de personas fallecidas, los cruces de información con las denuncias de paradero y la velocidad con la que se notifican a las familias. Organismos de derechos humanos y especialistas en políticas públicas vienen advirtiendo hace años sobre la necesidad de mejorar los sistemas de registro y coordinación entre fuerzas de seguridad, fiscalías y áreas de salud.
Investigación judicial y reclamos de respuestas
Ahora la causa avanza en dos planos: por un lado, la responsabilidad penal del conductor del Ford Focus que atropelló a la adolescente; por otro, las posibles fallas institucionales que derivaron en que el cuerpo permaneciera tanto tiempo sin ser identificado y sin que la familia tuviera noticias oficiales.
En la Justicia suelen intervenir fiscalías especializadas en siniestros viales y unidades de homicidios culposos para este tipo de expedientes. Allí se analizan pericias mecánicas, declaraciones de testigos, recorridos del vehículo y cámaras de seguridad, además de los informes del Instituto Médico Legal.
El caso también vuelve a poner el foco en la situación de las familias que buscan a un ser querido: días de incertidumbre, falta de información clara y trámites que en muchos casos resultan engorrosos. Distintas organizaciones civiles insisten en la necesidad de protocolos más ágiles y un acompañamiento integral, tanto psicológico como legal, para quienes atraviesan estas situaciones.
Mientras la investigación avanza, la pregunta de fondo es cómo evitar que una persona pueda permanecer semanas sin identificar en una morgue, pese a que hay una denuncia activa y una familia que la está buscando. La respuesta, coinciden especialistas, exige revisar procedimientos, recursos y coordinación entre todas las áreas del Estado involucradas.



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