Crisis textil: la actividad cae a un piso histórico

La industria textil atraviesa uno de sus momentos más delicados, con una caída de la actividad que ya se traduce en el cierre de plantas, suspensiones y miles de puestos de trabajo perdidos en todo el país.

Crisis textil: la actividad cae a un piso histórico
Crisis textil: la actividad cae a un piso histórico

De acuerdo a referentes del sector, la actividad en la industria textil llegó a su piso histórico y el impacto sobre el empleo ya es contundente: se estiman 20.000 puestos de trabajo perdidos desde fines de 2023. El retroceso se refleja en toda la cadena de valor, desde hilanderías hasta confección.

Empresarios consultados advierten que el derrumbe de la producción se combina con un contexto de caída del consumo interno y mayores dificultades para sostener estructuras de costos. En muchas fábricas se registran suspensiones, reducción de turnos y adelanto de vacaciones obligatorias.

Las cámaras del sector señalan que el deterioro se profundizó desde el último trimestre de 2023, con una baja constante en los niveles de utilización de la capacidad instalada. En algunos rubros específicos, la producción se ubica muy por debajo de los valores registrados durante otras crisis.

A la menor actividad se le suma un fenómeno que genera alarma entre las empresas locales: el crecimiento de las subfacturaciones en las importaciones textiles. Según fuentes privadas, más del 70% de los productos que ingresan por Aduana lo hace con valores considerados “llamativamente bajos”.

Los industriales sostienen que esta situación configura una competencia desleal frente a quienes producen en el país, porque los insumos y prendas importadas ingresan al mercado con precios que no reflejan sus costos reales. Esto presiona aún más a las fábricas nacionales, que ya operan con márgenes muy ajustados.

En ese contexto, las firmas del sector reclaman un mayor control sobre las operaciones de comercio exterior, así como mecanismos más ágiles para detectar y sancionar la subfacturación. Plantean que, sin una regulación efectiva, se acelera el cierre de talleres y empresas pequeñas.

La pérdida de 20.000 empleos desde fines de 2023 no solo golpea a los trabajadores textiles directos, sino también a una red más amplia de proveedores, talleres tercerizados y comercios vinculados. En muchas localidades, la industria textil es una de las principales fuentes de trabajo.

Empresarios y sindicatos coinciden en que, si no se revierte la tendencia, el deterioro podría profundizarse en los próximos meses. Advierten sobre el riesgo de que se desarme un entramado productivo construido durante décadas y que resulta clave para la generación de empleo formal.

En este escenario, el sector plantea la necesidad de políticas que apunten a recuperar el mercado interno, mejorar el acceso al financiamiento productivo y garantizar reglas claras en el comercio exterior. De lo contrario, estiman que será difícil frenar la caída y volver a niveles de actividad sostenibles.

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