Crisis del vino y la yerba: crecen las tensiones en las provincias

La tensión en las economías regionales se profundiza: productores de vino en Mendoza y de yerba mate en Misiones advierten que el actual esquema de precios y costos pone en jaque la continuidad de miles de familias.

En Mendoza, la conflictividad llegó al punto máximo en plena Fiesta Nacional de la Vendimia. Un paro de cosecheros amenazaba con paralizar la cosecha, pero fue desactivado a último momento por una conciliación obligatoria dictada por las autoridades laborales.

El conflicto gira en torno a la falta de acuerdo salarial entre trabajadores rurales y empresarios vitivinícolas. Los sindicatos reclaman recomposiciones que compensen la inflación y la suba de costos de vida, mientras las bodegas argumentan caída en el consumo interno, atraso de precios y mayores gastos en insumos y energía.

La Vendimia, símbolo cultural y motor turístico de la provincia, quedó así atravesada por la discusión sobre cómo se reparte el ingreso dentro de la cadena del vino, desde la viña hasta la góndola.

Yerba mate: precios atrasados y productores al límite

En Misiones, la otra cara de la crisis se refleja en la producción de yerba mate. El ministro del Agro y la Producción provincial, Facundo López Sartori, advirtió que unas 13.500 familias yerbateras están cobrando muy por debajo de lo que consideran un valor justo.

Según el funcionario, el kilo de hoja verde debería pagarse alrededor de $700 para cubrir costos y garantizar rentabilidad mínima, pero hoy el mercado está abonando apenas entre $180 y $220. La brecha deja a pequeños y medianos productores en una situación de extrema fragilidad financiera.

La fijación del precio de la yerba, que suele definirse entre Nación, provincia, productores e industria, se transformó en un eje de disputa. Los chacareros sostienen que el valor actual no alcanza para mantener las plantaciones, pagar cosechas ni sostener el trabajo registrado en las chacras.

Economías regionales bajo presión

La crisis del vino y la yerba expone las tensiones estructurales de las economías regionales en Argentina: alta dependencia del mercado interno, fuerte peso de los costos logísticos y financieros, y dificultades para trasladar los aumentos de gastos al precio final.

En ambos sectores, los productores reclaman políticas activas que incluyan mejor acceso al crédito, revisión impositiva y mecanismos de regulación que eviten abusos en la intermediación. También alertan por la pérdida de empleo rural y el riesgo de abandono de chacras y viñedos.

Mientras el gobierno nacional busca reducir subsidios y ordenar las cuentas, las provincias presionan para que no se desfinancien actividades clave para su tejido social y productivo. El desenlace de estos conflictos será determinante para el futuro inmediato de miles de familias en Mendoza y Misiones.

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