La muerte de Gerardo Mesa reavivó el temor y la violencia en un barrio marcado por el narcotráfico y las disputas territoriales. Los vecinos sospechan que la policía protege a la banda de Fran Riquelme.

El miércoles pasado, la tranquilidad de un barrio ya golpeado por la violencia se vio truncada por un asesinato a sangre fría. Gerardo Mesa, conocido en el barrio como “Pantera”, fue acribillado frente a su casa en el asentamiento de Rubén Darío al 2000, en el barrio Industrial.
Según los testimonios de los vecinos, dos jóvenes, no mayores de 16 o 17 años, llegaron a la puerta de un pasillo y, de manera desafiante, anunciaron que “acá nadie vende drogas porque vamos a vender nosotros, somos los de Felipe Moré”. La respuesta de Pantera fue tajante: “¿Qué querés? Acá nadie vende ni nada, yo no te jodo y esta es mi casa”. La discusión terminó con seis disparos a quemarropa que acabaron con su vida y dos más que hirieron a un vecino que intentó intervenir.
La banda de Fran Riquelme, detrás del asesinato de Gerardo Mesa
En el barrio, muchos aseguran que la mano detrás del asesinato de Gerardo Mesa fue la banda de Fran Riquelme, un temido narcotraficante que domina la zona.
“El que le tiró es un pibito que trabaja para Fran Riquelme. Es como el cuarto que mata en el barrio”, afirmaron algunos de los habitantes del lugar, quienes recuerdan que en pasajes cercanos se ha desatado una guerra violenta por el control del territorio y el negocio de las drogas. Los rumores apuntan a que los jóvenes involucrados en el crimen son parte de una red de ventas de drogas que opera en el sector, protegida por la complicidad de las fuerzas de seguridad.
Fran Riquelme: el líder del narcotráfico en la zona
Riquelme, conocido como “el Pablo Escobar de Empalme Graneros”, es el líder de una de las bandas más peligrosas de Rosario. En 2020, fue detenido y señalado como el cerebro detrás de una serie de homicidios en los barrios de Empalme Graneros, Ludueña e Industrial.
Desde su detención, en su casa de Felipe Moré, Riquelme ha mantenido su influencia sobre la zona, mediante sus colaboradores más cercanos. La banda que lidera no solo está vinculada al narcotráfico, sino también a una serie de crímenes violentos que han sacudido a la comunidad en los últimos años.
La familia Mesa y el reclamo de justicia
La familia de Gerardo Mesa, aún sumida en el dolor por la pérdida de Pantera, se enfrenta a la difícil tarea de entender un crimen que, según ellos, no tiene justificación más que el control del negocio de la droga.
“Pantera siempre laburó. Era camionero de una chatarrería y después le agarró el ACV”, relató un familiar. La muerte de este hombre, que hace años había quedado fuera del circuito laboral por su enfermedad, no fue más que un ajuste de cuentas dentro de la guerra por el territorio.



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