Las altas temperaturas y las precipitaciones generaron más apariciones de alacranes en Rosario, por lo que el municipio insiste en medidas de prevención simples.

Las altas temperaturas en Rosario generaron preocupación por el aumento de encuentros con alacranes, además del avance del dengue. Aunque muchos vecinos creen que creció la población, especialistas municipales explican que el calor y las lluvias recientes incrementan su actividad. De este modo, los ejemplares salen de rejillas y cañerías porque el agua inunda sus refugios habituales.
El responsable del área recuerda que los alacranes están presentes durante todo el año, pero pasan el invierno en espacios oscuros y húmedos. Con la llegada del verano buscan insectos y se desplazan con mayor frecuencia. Además, las precipitaciones los empujan hacia zonas más visibles, lo que provoca una percepción de mayor cantidad.
Muchos vecinos consultan por insecticidas eficaces, aunque los técnicos insisten en que solo cumplen un rol complementario. La estrategia central se basa en la exclusión y el ordenamiento del entorno, ya que el desorden facilita la instalación de refugios. Montículos de escombros, maderas o restos de obras crean condiciones ideales para estos arácnidos.
Las autoridades remarcan que la mayoría de los incidentes ocurren de noche, cuando aumenta la actividad de los alacranes. Señalan además que no actúan de manera agresiva y que las picaduras se producen de forma accidental. Por eso sugieren no caminar descalzo, especialmente al levantarse, y revisar el calzado y la ropa antes de usarlos. También recomiendan controlar la cama en cada rutina nocturna.
El mensaje oficial apunta a evitar el pánico, aunque propone sostener cuidados simples durante toda la temporada cálida. La combinación de orden, prevención y atención cotidiana reduce riesgos y mejora la convivencia con una especie que se vuelve más visible en épocas de calor.



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