Crece el monotributo mientras se destruye empleo asalariado

Un informe privado reveló que desde el cambio de Gobierno se profundizó la pérdida de empleo asalariado en todo el país, mientras que el trabajo independiente bajo monotributo aparece como la principal vía de contención laboral, aunque con altos niveles de precariedad.

Crece el monotributo mientras se destruye empleo asalariado – (Foto: ilustrativa)

De acuerdo a un reciente trabajo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), por cada 10 asalariados que se perdieron desde la asunción de la nueva gestión nacional, solo se generaron 5 nuevos monotributistas. El dato expone un mercado laboral en retroceso, donde el empleo registrado cede terreno frente a formas de contratación más inestables.

El informe detalla que la caída se verificó tanto en el sector público como en el privado, con recortes de planta permanente, finalización de contratos y menor ritmo de incorporación en empresas. En paralelo, aumentó el alta de contribuyentes en el régimen simplificado, especialmente en las categorías más bajas.

Para los especialistas, el fenómeno refleja una combinación de ajuste del gasto público, freno de la actividad y estrategias de supervivencia de miles de personas que buscan sostener algún ingreso a través de trabajos por cuenta propia, changas, oficios y servicios profesionales.

Sin embargo, el crecimiento del monotributo no equivale a una mejora de la calidad del empleo. En muchos casos, se trata de puestos con bajos ingresos, sin estabilidad ni cobertura plena de derechos laborales, donde los aportes jubilatorios y a la obra social quedan en manos del propio trabajador.

El IARAF advierte que esta tendencia consolida una estructura ocupacional dual: por un lado, un núcleo de asalariados registrados, cada vez más reducido; por el otro, un universo creciente de trabajadores que dependen de la facturación mensual y de la continuidad de encargos o contratos.

La pérdida de empleos asalariados formales implica menos aportes al sistema previsional y de salud. A la vez, muchos nuevos monotributistas optan por categorías mínimas para reducir la carga impositiva, lo que también recorta sus futuras jubilaciones y prestaciones.

Desde el plano social, la transición forzada hacia el cuentapropismo se traduce en mayor incertidumbre. La falta de indemnización, vacaciones pagas o aguinaldo, sumada a la volatilidad de la demanda, tensiona el día a día de los hogares, que deben afrontar alquileres, tarifas y alimentos con ingresos cada vez más irregulares.

Economistas consultados subrayan que, si bien el monotributo permite formalizar actividades que antes eran informales, su expansión en contextos recesivos suele ser un termómetro de precarización más que de dinamismo emprendedor. El desafío, coinciden, es recomponer el empleo registrado privado sin desarmar los mecanismos que facilitan la formalización de pequeños contribuyentes.

En este contexto, se vuelve central el debate sobre políticas de promoción del empleo, alivio fiscal segmentado y programas de capacitación que permitan reconvertir trabajadores y mejorar su inserción en sectores con mayor productividad y estabilidad.

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