El Gobierno enfrenta reclamos por sueldos congelados que generan malestar interno y complican la incorporación de personal capacitado.

El Gobierno enfrenta una tensión creciente por los salarios congelados de ministros, secretarios y subsecretarios, cuyos haberes no llegan a los cuatro millones de pesos. Mientras tanto, un senador nacional supera los nueve millones y genera un contraste que abre debate.
Además, varios funcionarios reconocen que la inflación del último año impactó con fuerza y redujo el poder adquisitivo del Ejecutivo. La definición sobre una eventual recomposición depende de Javier Milei, ya que la Jefatura de Gabinete solo puede avanzar con su aval.
Sin embargo, la discusión interna se vuelve más compleja porque el oficialismo sostiene un discurso de austeridad desde el inicio de la gestión. Incluso remarcó que la dirigencia debía acompañar el esfuerzo social durante 2024.
A medida que pasan los meses, crece la dificultad para cubrir cargos técnicos. Diversas áreas reportan demoras en designaciones por la reticencia de cuadros calificados que encuentran mejores condiciones en el sector privado. Por eso, algunos despachos admiten que el problema ya afecta el funcionamiento cotidiano.
Los datos oficiales muestran que un ministro percibe $3.584.006, un secretario $3.282.709 y un subsecretario $2.981.513. En paralelo, el Presidente recibe alrededor de $4.066.018 brutos. Estas cifras alimentan discusiones internas porque el oficialismo también proyecta una reducción del Estado cercana al 10% en 2026, lo que añade otra capa de tensión sobre la estructura administrativa.
En este escenario, el Gobierno analiza opciones para evitar una mayor fuga hacia el sector privado. No obstante, cualquier decisión deberá equilibrar la necesidad de sostener equipos de gestión con el compromiso oficial de continuar el programa de ajuste.



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