Crean un sistema para cultivar tomates con la mitad de recursos

Un equipo de investigadores desarrolló un innovador sistema de cultivo que promete producir tomates de calidad usando apenas la mitad del agua y los fertilizantes habituales, con el foco puesto en la eficiencia y el cuidado ambiental.

Un avance que apunta a una producción más sustentable

Según trascendió, el nuevo sistema permite reducir hasta un 50% el uso de agua y fertilizantes en el cultivo de tomates, uno de los alimentos frescos más consumidos en la mesa de los argentinos. La innovación se alinea con la necesidad de producir más con menos recursos, en un contexto de sequías recurrentes y costos crecientes para el sector agroalimentario.

El desarrollo combina técnicas de riego eficiente, manejo preciso de nutrientes y control de condiciones de cultivo, posiblemente mediante invernaderos de alta tecnología o sistemas de riego por goteo avanzados. El objetivo es optimizar cada gota de agua y cada gramo de fertilizante aplicado a las plantas.

Si bien los resultados preliminares son prometedores, los especialistas remarcan que todavía falta conocer el detalle de los ensayos realizados, la escala de las pruebas y el comportamiento del sistema en diferentes climas y tipos de suelo.

Qué falta para llevar la tecnología al campo

El próximo paso será acceder a los datos científicos completos de la investigación y avanzar hacia ensayos a escala comercial. Esa etapa será clave para validar la tecnología en condiciones reales de producción, fuera del ámbito experimental.

Las pruebas en establecimientos productivos permitirán medir con precisión el rendimiento por hectárea, la calidad de los tomates obtenidos, el ahorro concreto de agua y fertilizantes, y el impacto económico para productores pequeños, medianos y grandes.

De confirmarse los resultados iniciales, el sistema podría convertirse en una herramienta estratégica para las regiones hortícolas del país, donde el costo de los insumos y la disponibilidad de agua son factores críticos para la continuidad de la actividad.

Impacto potencial en productores y consumidores

Para los productores, una tecnología capaz de reducir a la mitad el uso de agua y fertilizantes significaría bajar costos y mejorar la competitividad, al tiempo que se minimiza el riesgo frente a períodos de falta de lluvias o restricciones de riego.

Para los consumidores, la generalización de este tipo de sistemas podría traducirse en mayor disponibilidad y estabilidad de precios en un cultivo clave de la canasta básica. Además, la aplicación más eficiente de fertilizantes contribuye a cuidar los suelos y reducir el impacto ambiental.

El desafío ahora será que la academia, el sector público y las empresas articulen esfuerzos para llevar esta innovación desde el laboratorio hasta los invernaderos comerciales, con un enfoque de producción sustentable y de largo plazo.

Cómo se inserta en la tendencia de la agricultura eficiente

El desarrollo se enmarca en la tendencia global hacia la agricultura de precisión y el uso inteligente de recursos. En distintas partes del mundo ya se aplican sensores, sistemas de riego automatizados y monitoreo en tiempo real para ajustar el aporte de agua y nutrientes a las necesidades de cada cultivo.

En la Argentina, estas tecnologías avanzan de forma gradual, impulsadas por la presión de los costos, la variabilidad climática y la creciente demanda de alimentos producidos con criterios ambientales más exigentes.

Si el sistema de cultivo de tomates logra demostrar su eficacia en condiciones comerciales, podría abrir la puerta a nuevas soluciones replicables en otros cultivos hortícolas, consolidando un modelo de producción más eficiente y responsable.

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