Cosecha gruesa: alerta por falta de lluvias en la región núcleo

La campaña de cosecha gruesa arranca con señales mixtas en la región núcleo: mientras algunos lotes muestran buen potencial, persisten áreas con lluvias muy por debajo de lo necesario y riesgos productivos que ya preocupan al sector.

De acuerdo a un reporte reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), cerca del 30% de la superficie agrícola de la región núcleo acumula menos de 80 milímetros de lluvia. Ese nivel resulta insuficiente para recomponer los perfiles de humedad y garantizar un desarrollo pleno de los cultivos de soja y maíz tardío.

La región núcleo, que abarca el sur de Santa Fe, el norte de Buenos Aires y el sudeste de Córdoba, es la principal zona productiva del país. Lo que ocurra allí con la cosecha gruesa tendrá impacto directo en la economía nacional, en la recaudación fiscal y en el ingreso de divisas por exportaciones.

Asimetrías marcadas entre zonas y cultivos

El informe de la BCR advierte que la campaña se inicia con asimetrías regionales muy claras. Hay sectores con lluvias aceptables y cultivos en buen estado, contrastando con otros donde la falta de agua limita el crecimiento y obliga a recalcular rindes esperados.

En los lotes más afectados, la soja de segunda es el cultivo más vulnerable. Con perfiles de suelo aún secos tras la última sequía, los aportes inferiores a 80 mm no alcanzan para sostener el llenado de granos. El maíz tardío, en tanto, depende de lluvias oportunas en las próximas semanas para consolidar su potencial.

Según técnicos consultados por la entidad, si las precipitaciones no mejoran en el corto plazo, podrían activarse pérdidas focalizadas de rendimiento, especialmente en ambientes de menor profundidad de suelo o con antecedentes de estrés hídrico severo.

Impacto económico y decisiones del productor

La incertidumbre climática llega en un contexto de alta volatilidad de precios internacionales y costos internos elevados. Muchos productores de la región núcleo ajustan decisiones comerciales semana a semana, combinando coberturas en mercados de futuros y ventas escalonadas para reducir riesgos.

Un buen desempeño de la cosecha gruesa es clave para la caja de las empresas agrícolas y para las economías del interior, especialmente en ciudades portuarias como Rosario y en los nodos logísticos de Santa Fe. Menos toneladas significan menos movimiento de camiones, menor actividad en acopios y puertos, y menor ingreso de dólares al país.

Frente a este escenario, la BCR remarcó la importancia de seguir de cerca la evolución de las lluvias en marzo y abril, meses definitorios para consolidar rindes. También insistió en la necesidad de políticas que acompañen al sector ante eventuales daños localizados, a través de emergencias agropecuarias bien focalizadas y herramientas de financiamiento accesibles.

Mientras tanto, el agro santafesino se prepara para una campaña que, otra vez, estará marcada por la variabilidad climática y por la capacidad de los productores de adaptarse a un escenario que combina oportunidades y riesgos en partes iguales.

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