Cordero defendió la reforma laboral y el salario dinámico

El secretario de Trabajo, Julio Cordero, volvió a respaldar con fuerza la reforma laboral que impulsa el Gobierno y defendió la figura del “salario dinámico”, al tiempo que lanzó críticas a la oposición y a la cúpula de la CGT por lo que consideró reclamos “exagerados”.

Julio Cordero respaldó el paquete de cambios en la legislación laboral que el Gobierno busca empujar en el Congreso. Según el funcionario, el sistema actual “no refleja la realidad del mundo del trabajo” y genera rigideces que dificultan la creación de empleo formal, sobre todo en las pymes.

En ese marco, apuntó contra sectores de la oposición y de la CGT, a quienes acusó de sostener “discursos que no tienen anclaje en la realidad”. “Algunos reclaman derechos fantásticos que no tiene nadie”, lanzó, en referencia a demandas gremiales que, según el Gobierno, no se condicen con la situación económica del país.

El funcionario insistió en que la reforma “no busca quitar derechos”, sino “ordenar y simplificar reglas” para reducir la litigiosidad laboral y alentar la formalización. También planteó que el actual esquema de indemnizaciones y cargas sociales desalienta nuevas contrataciones.

Qué es el salario dinámico que propone el Gobierno

Uno de los puntos que Cordero volvió a destacar es la idea de “salario dinámico”. Se trata de un sistema por el cual el empleador podría otorgar, de manera transparente, premios o adicionales vinculados a la productividad o a las ganancias de la empresa en determinados meses.

Según la explicación oficial, este esquema permitiría que el trabajador reciba una retribución variable cuando la actividad mejore, además de su sueldo básico, y que la empresa tenga mayor margen para ajustar esos premios cuando las condiciones empeoran. La intención, remarcan, es “alinear intereses” entre capital y trabajo.

En experiencias internacionales, mecanismos similares se ven en bonos por desempeño, participación en utilidades o premios trimestrales. El desafío, advierten especialistas, es garantizar que esos montos variables no reemplacen al salario fijo ni queden librados a la discrecionalidad empresarial.

Generación joven y cambios en las expectativas laborales

Al defender la reforma, Cordero también habló de las nuevas generaciones de trabajadores. Señaló que “los jóvenes ya no se quieren ir de vacaciones 35 días” y planteó que las prioridades hoy pasan por la flexibilidad horaria, la posibilidad de trabajar de manera remota y de combinar empleo con capacitación o proyectos personales.

Desde el Gobierno sostienen que el marco normativo debe aggiornarse a estos cambios, mientras que los gremios tradicionales alertan que ese discurso puede usarse para recortar licencias y derechos adquiridos. La tensión entre ambas miradas atraviesa el debate legislativo y las negociaciones paritarias.

Analistas laborales advierten que el desafío de fondo es cómo crear empleo de calidad en un contexto de caída del poder adquisitivo e inflación alta. La discusión sobre la reforma, remarcan, no se limita a la letra de la ley, sino al modelo de desarrollo y al nivel de protección que tendrá la población ocupada en los próximos años.

En este escenario, la puja entre el Gobierno, la CGT y la oposición seguirá marcando la agenda política, con movilizaciones, negociaciones y posibles ajustes al texto original de la reforma a medida que avance el tratamiento parlamentario.

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