Consumo en Rosario: se hunden las marcas líderes en los súper

En los supermercados de Rosario, el consumo sigue en baja: los clientes ajustan cada peso, dejan productos tradicionales fuera del changuito y modifican sus hábitos de compra para llegar a fin de mes.

Los rosarinos ajustan la compra básica

Desde la Cámara de Supermercados de Rosario advirtieron que el consumo aún no muestra señales claras de recuperación en la ciudad. En las góndolas se ve un cambio marcado: los rosarinos priorizan lo justo y necesario, reducen la compra de alimentos frescos más caros y se vuelcan con más fuerza a las segundas marcas.

Uno de los rubros más golpeados es el de la carne vacuna. Los supermercados registran una caída sostenida en el volumen vendido y muchos consumidores optan por achicar las porciones, espaciar las compras o directamente reemplazarla por cortes más económicos, pollo o cerdo, cuando el presupuesto no alcanza.

También se nota una retracción en la demanda de lácteos, un sector clave en la canasta básica. Productos como yogures, postres y quesos blandos pierden terreno frente a alternativas más baratas, presentaciones familiares o, directamente, se dejan de comprar para priorizar leche y otros alimentos esenciales.

Menos bebidas y más segundas marcas

El recorte no se limita a los alimentos. Según los supermercados, disminuyó de manera notoria la venta de bebidas alcohólicas y gaseosas. Las salidas recreativas y los encuentros en casa se ajustan al bolsillo: se compra menos cantidad, se eligen envases más chicos o se prescinde de las marcas líderes, que quedaron fuera del alcance de muchos hogares.

En paralelo, crece el peso de las marcas alternativas en casi todas las categorías. Harinas, fideos, galletitas, productos de limpieza y perfumería muestran un desplazamiento desde las opciones históricamente más reconocidas hacia segundas y terceras marcas, que hoy resultan la única posibilidad para mantener el changuito con productos similares.

Este comportamiento se traduce en changuitos más livianos: menos variedad, menos volumen y una compra pensada al detalle. Los supermercados señalan que muchas familias recorren más de una vez la góndola, comparan precios y aprovechan ofertas puntuales o programas de descuentos para sostener el consumo básico.

Impacto en el sector y nuevos hábitos de compra

El cambio en la forma de consumir obliga a los supermercados a ajustar estrategias. Ganan relevancia las promociones semanales, los acuerdos con proveedores para mantener ciertos precios y la exhibición destacada de productos más económicos. En muchos locales se reorganizan los pasillos para resaltar marcas accesibles y packs familiares.

En este contexto, también crece el uso de tarjetas de descuento y programas de fidelización, que se vuelven herramientas clave para estirar el sueldo. Los consumidores planifican la compra según los días de promoción bancaria o las rebajas específicas en determinados rubros.

Mientras tanto, el sector supermercadista sigue de cerca la evolución de los precios y del poder adquisitivo en Rosario. La señal que miran todos es si, en los próximos meses, el consumo deja de caer y se estabiliza, o si la tendencia a los changuitos flacos se convierte en la nueva normalidad en la ciudad.

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