La intervención en Caracas provocó el fallecimiento de 32 combatientes cubanos que cumplían funciones en el régimen chavista.

La reciente operación militar en Venezuela finalizó con el derrocamiento de Nicolás Maduro y el fallecimiento de treinta y dos efectivos de origen cubano. Según el Ministerio del Interior de la isla, los fallecidos cumplían tareas oficiales de asesoría para las fuerzas de seguridad locales. Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos confirmó que estos combatientes murieron mientras brindaban protección directa al exmandatario durante la incursión armada.
La intervención federal en Caracas permitió la captura de Maduro para su posterior procesamiento judicial por cargos de narcoterrorismo en Nueva York. Durante el despliegue del 3 de enero de 2026, las tropas estadounidenses enfrentaron resistencia en diversos puntos estratégicos de la capital. Como consecuencia de los combates, se estima que la cifra total de fallecidos en territorio venezolano ascendió a ochenta personas.
Asimismo, el Departamento de Defensa norteamericano reportó que media docena de sus propios soldados sufrieron heridas durante la ejecución de la misión. Ante la pérdida de sus ciudadanos, el mandatario Miguel Díaz-Canel estableció dos jornadas de duelo nacional en Cuba. No obstante, Washington sostiene que el operativo resultó necesario para desmantelar una estructura criminal y restaurar el orden en la región.
Actualmente, los restos de los combatientes extranjeros permanecen en el centro de una disputa diplomática sobre la legalidad de la asistencia militar externa. Mientras tanto, la administración de Donald Trump justifica las acciones armadas como un paso fundamental para llevar a los responsables ante la justicia federal. De este modo, la región inicia una etapa de transición política bajo la estricta mirada de los organismos internacionales.



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