La Justicia provincial condenó a un hombre acusado de fraguar el robo de su auto y a un policía que lo ayudó a convalidar la maniobra, en un caso que expone cómo se montan estafas contra compañías de seguros.

Según la investigación, el acusado simuló ser víctima del robo y desaparición de su vehículo para cobrar una importante suma en concepto de indemnización. La operación sólo fue posible por la intervención de un efectivo policial que, lejos de advertir la maniobra, la convalidó con su firma.
Cómo se armó la falsa denuncia
De acuerdo a la causa, el hombre se presentó en una comisaría y relató un supuesto robo de su auto, aportando datos que luego se comprobaron falsos. El oficial de servicio tomó la denuncia y labró el acta como si se tratara de un hecho real, pese a conocer que se utilizaba para defraudar a una aseguradora.
Con esa denuncia en mano, el acusado inició el reclamo ante la compañía de seguros, que activó el procedimiento habitual para siniestros: revisión de la póliza, verificación de la denuncia policial y cálculo del resarcimiento económico.
Fuentes judiciales señalaron que la maniobra fue descubierta cuando el área de siniestros detectó inconsistencias en el relato y en los datos del vehículo. A partir de allí se dio aviso a la fiscalía, que abrió una investigación penal.
Condenas y responsabilidades
En el juicio se comprobó que el denunciante nunca sufrió el robo del vehículo y que su intención era únicamente obtener un pago indebido. El policía, por su parte, quedó probado que conocía el carácter ficticio del hecho y aun así formalizó la declaración.
Los magistrados remarcaron que la participación del agente no fue un simple descuido administrativo, sino una colaboración directa con la estafa, lo que agravó su responsabilidad al tratarse de un funcionario público encargado de garantizar la legalidad de los procedimientos.
Además de las penas impuestas, el fallo hace hincapié en el daño ocasionado al sistema de seguros, que se financia con el aporte de todos los asegurados. Las maniobras fraudulentas, subrayaron, terminan derivando en mayores costos y primas para los usuarios cumplidores.
El impacto de las estafas a compañías de seguros
Especialistas en derecho penal económico explican que las estafas contra aseguradoras son una modalidad extendida, que incluye desde denuncias falsas de robos hasta la simulación de choques y daños materiales inexistentes.
En los últimos años, la Superintendencia de Seguros de la Nación y las empresas del sector reforzaron los controles internos, cruzando bases de datos y verificando antecedentes de siniestros para detectar patrones sospechosos. Muchos casos salen a la luz cuando se repiten denuncias similares con los mismos vehículos o titulares.
Desde el ámbito judicial se insiste en que la participación de funcionarios públicos en este tipo de maniobras constituye un factor de especial gravedad, porque erosiona la confianza en las instituciones y habilita un circuito de impunidad que perjudica a toda la sociedad.
Recomendaciones para los asegurados
Las compañías recomiendan verificar siempre la vigencia de la póliza, denunciar de inmediato ante la policía y la aseguradora en caso de un robo real, y aportar toda la documentación que se solicite. Manipular la información o intentar sacar provecho de un siniestro inexistente no sólo es un delito, sino que puede dejar al asegurado sin cobertura a futuro.
También se aconseja desconfiar de supuestos “gestores” o contactos dentro de fuerzas de seguridad que prometen facilitar trámites a cambio de dinero. Esas prácticas suelen derivar en causas penales por estafa, falsedad ideológica y asociación ilícita, con penas que incluyen inhabilitación y prisión efectiva.



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