La Justicia federal condenó a Mónica Santo, conocida como la “viuda negra de San Nicolás”, por drogar y robar a hombres que contactaba a través de aplicaciones de citas, entre ellos tres rosarinos y un vecino de Ramallo.
El Tribunal Oral Federal de San Nicolás impuso a Mónica Santo una pena única de cuatro años y un mes de prisión, al considerarla responsable de una serie de hechos en los que aprovechó encuentros pactados por Tinder para sedar a sus víctimas con clonazepam mezclado en mates.
Según la investigación, la mujer actuó con un modus operandi reiterado: ganaba la confianza de los hombres, se reunía en domicilios particulares y, una vez en el lugar, les servía bebidas o infusiones adulteradas con pastillas. Cuando las víctimas quedaban inconscientes, se llevaba dinero, teléfonos celulares y otros objetos de valor.
Entre los damnificados figuran tres hombres de Rosario y otro de Ramallo, quienes declararon haber sufrido pérdidas económicas importantes y efectos físicos por la combinación de drogas y alcohol. Los casos se registraron en distintas fechas pero con el mismo patrón delictivo.
Responsabilidad penal y uso de aplicaciones
Para los jueces, la condena a la viuda negra de San Nicolás se apoyó en testimonios coincidentes, pericias toxicológicas y registros de comunicación por aplicaciones, que demostraron la planificación de los encuentros.
El caso vuelve a poner bajo la lupa el uso de aplicaciones de citas y los riesgos de concretar reuniones con desconocidos, en un contexto donde las estafas y delitos vinculados a este tipo de contactos se multiplican en distintas ciudades de la región.
