Expertos en psicología recomiendan establecer metas realistas y segmentar los grandes desafíos para no abandonar los propósitos de año nuevo.

El inicio de un nuevo año impulsa a muchas personas a definir propósitos vinculados con cambios personales, profesionales o de salud. Sin embargo, con el correr de las semanas, muchos objetivos pierden fuerza por falta de planificación o expectativas poco realistas. Frente a ese escenario, especialistas proponen un enfoque más consciente, gradual y sostenible para aumentar las posibilidades de cumplimiento.
En primer lugar, recomiendan establecer metas realistas y alcanzables, alineadas con las capacidades reales y el contexto personal. Además, sugieren ordenar previamente otras áreas de la vida, ya que los desequilibrios emocionales, laborales o de salud suelen afectar la constancia. A partir de allí, resulta clave planificar, definir tiempos concretos y asignar espacios específicos para cada objetivo, lo que facilita la organización y reduce la postergación.
Asimismo, dividir los desafíos grandes en subobjetivos pequeños permite visualizar avances frecuentes y sostener la motivación. En ese camino, los expertos aconsejan comunicar los propósitos a terceras personas para generar un compromiso social que impulse la motivación y la continuidad.
También resulta útil incorporar desencadenantes de acción, que vinculan tareas con momentos cotidianos y ayudan a convertir intenciones en hábitos. La organización metódica en una agenda permite anticipar obstáculos y registrar los progresos de manera objetiva y constante.
Por otro lado, pensar los propósitos en una perspectiva de largo plazo permite comprenderlos como parte de procesos más amplios y no como metas aisladas. Herramientas visuales, como los vision boards, ayudan a mantener presentes los objetivos y adaptarlos según las prioridades. Además, continuar metas iniciadas en años anteriores evita comenzar desde cero y fortalece la perseverancia.
Finalmente, es vital identificar y sustituir los hábitos dañinos que frenan el desarrollo profesional o personal. Los individuos deben comprender que el progreso no siempre sigue una línea recta durante los doce meses del año. Por esta razón, se permite ajustar las estrategias sobre la marcha para adaptar las metas a las nuevas realidades.



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