Entre 2020 y 2025, Rosario registró numerosos femicidios vinculados al narcotráfico, evidenciando un patrón de violencia urbana.

El asesinato de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez en Florencio Varela volvió a poner en el foco los crímenes vinculados al narcotráfico. La investigación indica que la banda secuestró, torturó y asesinó a las jóvenes, lo que refleja disputas internas en organizaciones delictivas.
En Rosario, otros casos recientes muestran patrones similares. Entre 2020 y 2025, Mumalá registró 128 mujeres muertas en contextos ligados al narcotráfico. Entre ellas están las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, halladas en un basural en 2022, y Susana Mena, asesinada en 2024 en el barrio Gráfico. Además, varios de estos crímenes sirvieron como advertencia a otros miembros de las bandas.
Las hermanas Gorosito subieron a un vehículo antes de ser asesinadas y sus cuerpos aparecieron en un basural. El juicio involucró a líderes y cómplices de la banda Los Monos, y la Fiscalía pidió prisión perpetua. Por su parte, los agresores de Susana Mena grabaron el crimen para enviar un mensaje a su entorno.
El caso de Rosario Vera en 2018 sigue un patrón similar: la banda la asesinó y abandonó su cuerpo en un contenedor. La Justicia clasificó el hecho como femicidio, incorporando la violencia de género en la investigación sobre crimen organizado.
Estos casos muestran que la violencia en contextos de narcotráfico es responsable de muchos femicidios, por lo que es importante combatir esta problemática que atraviesa múltiples sectores de la sociedad argentina. Por ello, organizaciones civiles y autoridades subrayan la necesidad de registrar y analizar estos casos, para mejorar la prevención, fortalecer la respuesta judicial y comprender mejor la dinámica de la criminalidad organizada.



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