China impulsa la inteligencia artificial para reactivar su economía

China acelera sus planes para expandir el uso de la inteligencia artificial, con la expectativa de crear nuevos empleos calificados y darle aire a una economía que muestra señales de enfriamiento.

China impulsa la inteligencia artificial para reactivar su economía

El Gobierno de China impulsa una adopción masiva de la inteligencia artificial (IA) como parte de su estrategia para sostener el crecimiento y evitar que la desaceleración económica se consolide. La apuesta oficial es que la automatización avanzada y los nuevos servicios digitales permitan crear industrias completas alrededor de la IA.

El desafío es doble: por un lado, China enfrenta un rápido envejecimiento de la población, con menos personas jóvenes ingresando al mercado laboral. Por otro, persiste un elevado desempleo juvenil urbano, especialmente entre graduados universitarios que no logran insertarse en empleos formales bien remunerados.

Frente a ese escenario, el oficialismo busca que la IA no sólo incremente la productividad de las fábricas y los servicios, sino que también abra espacio para nuevas profesiones tecnológicas, desde el desarrollo de algoritmos hasta la supervisión ética y regulatoria.

Formación de talento y reconversión laboral

Uno de los ejes del plan es la formación de talento especializado. Universidades, centros de investigación y grandes empresas tecnológicas chinas lanzan programas para capacitar ingenieros en aprendizaje automático, análisis de datos y robótica, a la vez que se promueve la actualización de trabajadores de sectores tradicionales.

La reconversión laboral es clave: el riesgo de desplazamiento por automatización existe, sobre todo en tareas rutinarias de la industria y los servicios. Por eso, el gobierno insiste en combinar incentivos a la innovación con políticas de capacitación para minimizar el impacto social de la transición.

De acuerdo con objetivos oficiales, China pretende consolidarse como líder global en IA hacia mediados de la próxima década, con un sector que aporte un porcentaje creciente al PBI y tenga impacto directo en manufactura, transporte, salud y finanzas.

Desafíos regulatorios y competencia internacional

La expansión de la IA también abre debates sobre privacidad de datos, uso de reconocimiento facial y censura de contenidos. Beijing ya avanzó con normas para regular algoritmos de recomendación y sistemas generativos, en un intento de mantener el control político sin frenar la innovación tecnológica.

En paralelo, la presión geopolítica complica el acceso a chips avanzados y equipamiento de alta gama, fundamentales para entrenar modelos de IA de última generación. Las restricciones impuestas por Estados Unidos obligan a China a acelerar el desarrollo de su propia cadena de suministros.

Pese a estos obstáculos, el gigante asiático busca mostrarse como un polo de atracción para inversiones en tecnología y startups, con ciudades como Shenzhen, Shanghai o Beijing posicionadas como núcleos de innovación.

Para países emergentes como Argentina, el proceso chino es seguido de cerca: su combinación de planificación estatal, fuerte inversión en ciencia y despliegue industrial ofrece pistas sobre cómo la IA puede integrarse a economías que buscan diversificar su matriz productiva.

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