La combinación de una ola de inseguridad y los precios altos en dólares provocó que el turismo en Chile cayera drásticamente durante este verano.

El flujo de turistas argentinos hacia Chile experimentó una retracción cercana al treinta por ciento durante el presente mes de enero. Diversos factores económicos y sociales explican este cambio drástico en la conducta de los viajeros provenientes principalmente de la región de Cuyo. Por consiguiente, el movimiento por el Paso Internacional Cristo Redentor muestra cifras significativamente inferiores a los registros históricos de temporadas previas.
La desmejora en la relación cambiaria eliminó las ventajas de consumo que existían meses atrás para los ciudadanos argentinos. Actualmente, el costo de los alimentos y productos básicos en los supermercados chilenos iguala o supera los valores del mercado local. Asimismo, la tecnología y el calzado de marcas internacionales dejaron de representar un atractivo económico debido al encarecimiento relativo de la moneda vecina.
Otro motivo fundamental del descenso turístico radica en los crecientes episodios de inseguridad y las constantes denuncias por estafas inmobiliarias. Numerosas familias sufrieron la pérdida de sus ahorros tras contratar alquileres falsos en balnearios populares como Reñaca o Viña del Mar. Debido a esta situación, los veraneantes optaron por desviar sus preferencias hacia destinos brasileños o localidades del Caribe durante estas vacaciones.
A pesar de los nuevos controles oficiales y registros de inmuebles, las medidas gubernamentales chilenas resultaron insuficientes para recuperar la confianza perdida. El temor a la delincuencia en las rutas y ciudades costeras pesa fuertemente en la decisión final de los potenciales visitantes. Así, la combinación de precios elevados y falta de seguridad consolidó una temporada marcadamente negativa para el sector turístico trasandino.



Comentarios