Una guardia nocturna en un hospital chaqueño terminó en un hecho de extrema violencia cuando un paciente atacó a una enfermera que intentaba asistirlo y le arrancó un dedo de la mano.

El violento episodio ocurrió en la madrugada del miércoles en el hospital de la localidad de General Pinedo, en el oeste de la provincia de Chaco. Según las primeras informaciones, un hombre llegó a la guardia en estado de gran alteración y, en pleno intento de atención, atacó a una enfermera y le arrancó un dedo de una mano, provocándole una amputación traumática.
Fuentes sanitarias y policiales indicaron que el agresor habría estado bajo los efectos de sustancias psicoactivas. El personal del hospital intentó contenerlo y brindar la asistencia necesaria, pero el cuadro de violencia escaló rápidamente y derivó en la agresión física hacia la trabajadora de salud.
Tras el ataque, la enfermera recibió atención inmediata en el mismo establecimiento y luego fue derivada para una evaluación más compleja. Los especialistas trabajaban para determinar si era posible algún tipo de reconstrucción, aunque se trata de una lesión grave que impacta de lleno en su vida cotidiana y laboral.
Detención del agresor y causa judicial
El hombre fue reducido por personal policial que se acercó al lugar tras el llamado de urgencia desde el hospital. Quedó detenido y a disposición de la Fiscalía en turno, que analiza imputarlo por lesiones gravísimas y otros posibles cargos vinculados a la agresión a personal sanitario.
En la investigación se incluirán peritajes y exámenes toxicológicos para determinar con precisión qué sustancias había consumido el atacante y en qué medida influyeron en su comportamiento. También se tomarán testimonios a todo el equipo de salud presente en la guardia al momento del hecho.
Preocupación por la violencia contra el personal de salud
El caso conmocionó a la comunidad de General Pinedo y reavivó la preocupación por el aumento de hechos de violencia en hospitales y centros de salud de todo el país. Gremios y asociaciones profesionales vienen advirtiendo desde hace años sobre agresiones verbales y físicas, especialmente en guardias saturadas y contextos de alta tensión social.
En distintas provincias ya se implementaron medidas como botones antipánico, refuerzo de la seguridad privada, ingreso controlado a las guardias y protocolos específicos para situaciones de riesgo. Sin embargo, los trabajadores reclaman que estas acciones son insuficientes y piden mayor protección estatal, incluyendo más personal y presencia policial preventiva.
Organizaciones de enfermería subrayan que se trata de uno de los sectores más expuestos dentro del sistema sanitario, por su contacto directo con pacientes y familiares en momentos críticos. También insisten en que los episodios violentos generan secuelas psicológicas y aumentan el desgaste en una profesión ya marcada por la sobrecarga laboral.
En paralelo, especialistas en salud mental remarcan la necesidad de fortalecer los dispositivos de atención a personas con consumos problemáticos, para evitar que la respuesta frente a estas crisis recaiga únicamente sobre guardias hospitalarias desbordadas y sin los recursos adecuados.
Qué reclaman los trabajadores de la salud
Entre los principales pedidos de médicos, enfermeros y otros profesionales se destacan:
- Refuerzo de la seguridad en guardias y salas de espera.
- Protocolos claros para actuar ante pacientes violentos o bajo efectos de sustancias.
- Acompañamiento psicológico para el personal agredido.
- Campañas de concientización para que la comunidad respete y cuide al equipo de salud.
- Mejoras laborales y salariales que permitan reducir la sobrecarga y el estrés.
Mientras avanza la causa judicial por el ataque en General Pinedo, el sistema sanitario chaqueño vuelve a quedar bajo la lupa y se renueva el debate sobre qué herramientas concretas se necesitan para que hechos de esta gravedad no se repitan.



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