Central igualó 0 a 0 en su estreno en la Copa Libertadores ante Independiente del Valle, en un duelo intenso en el que el equipo de Jorge Almirón buscó hasta el final, pero se quedó con un sabor agridulce por las chances desperdiciadas.

El Canalla inició su camino en la Copa Libertadores con un empate sin goles frente a Independiente del Valle, en un partido parejo y friccionado. El conjunto auriazul mostró pasajes de buen juego y una clara intención ofensiva, pero no logró romper el cero ante un rival ordenado y con oficio internacional.
La gran atracción de la noche fue el regreso de Ángel Di María al máximo torneo continental de clubes, casi dos décadas después de su última participación con la camiseta de Central. El extremo volvió a vestirse de auriazul en una cita internacional y fue uno de los más buscados por sus compañeros para generar peligro.
En el desarrollo, el equipo de Almirón intentó imponer condiciones desde el arranque, con circulación de pelota y presión alta. Sin embargo, el conjunto ecuatoriano -que jugó con uno menos buena parte del encuentro- respondió con salidas rápidas y no renunció al arco de enfrente, lo que terminó configurando un trámite equilibrado y con emociones en ambas áreas.
Dominio canalla y cierre a pura presión
Con el correr de los minutos, Central fue inclinando la cancha. La sociedad entre Di María y sus compañeros en ofensiva comenzó a encontrar espacios, y el local se adelantó varios metros para encerrar a los ecuatorianos contra su propio arco. En el tramo final del encuentro, el equipo mostró su mejor cara: líneas adelantadas, intensidad en la recuperación y múltiples centros y remates buscando abrir el marcador. El arquero rival y algunas imprecisiones en la definición terminaron evitando el grito de gol canalla.
Aunque el marcador no se movió, el rendimiento dejó señales positivas. Central evidenció mayor volumen de juego que su rival y, sobre todo en el cierre, dio la sensación de estar más cerca de la victoria. El clima en torno al equipo combinó orgullo por la actitud mostrada con cierta frustración por no haber podido trasladar ese dominio al resultado.
Más allá del empate, el partido dejó varias conclusiones para lo que viene en la fase de grupos. La presencia de Di María suma jerarquía y variantes en ataque, mientras que el funcionamiento colectivo mostró momentos de fluidez y otros de imprecisión que el cuerpo técnico buscará ajustar.
En el plano anímico, el punto sirve como base para construir el sueño copero, aunque en el vestuario quedó la sensación de que se escaparon dos unidades. Para el hincha auriazul, la noche significó también el reencuentro con una figura emblemática en el máximo escenario continental, lo que alimenta la ilusión de un recorrido competitivo en la copa.
El próximo compromiso de Central en la Libertadores será clave para ratificar las buenas señales del debut y empezar a sumar triunfos que le permitan pelear la clasificación a la siguiente instancia.




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