Cayó en Argentina el peruano apodado “el hombre de los mil nombres”

Un ciudadano peruano, señalado internacionalmente como un hábil falsificador de identidades y conocido como “el hombre de los mil nombres”, fue detenido en las últimas horas en Argentina tras una investigación coordinada con Interpol.

El detenido integraría una pandilla de origen peruano vinculada a delitos violentos y maniobras de estafa a escala regional. Sobre él pesaba una Orden Internacional de Detención para Extradición, emitida a pedido de la justicia de su país y canalizada por Interpol.

Según fuentes policiales, el hombre se desplazaba entre distintos países de Sudamérica utilizando documentación apócrifa y un amplio repertorio de identidades falsas, lo que le valió el apodo de “el hombre de los mil nombres”. Esta metodología le habría permitido mantenerse prófugo durante años.

Huellas dactilares borradas y cambio constante de identidad

Uno de los datos que más sorprendió a los investigadores es que el sospechoso se habría borrado intencionalmente las huellas dactilares. Peritos forenses detectaron alteraciones en la piel de sus dedos, producto de quemaduras y cortes antiguos, una técnica utilizada por criminales para obstaculizar su identificación.

Ante la imposibilidad de usar sus propias huellas, el pandillero recurría a la usurpación de identidades, apropiándose de datos personales y documentos de terceros. De esa manera, tramitaba cédulas y permisos de residencia bajo alias diversos, cambiando de nombre y domicilio con frecuencia para no dejar rastros.

Especialistas en seguridad explican que este tipo de maniobras suelen estar asociadas a redes de falsificación documental que operan en aeropuertos, pasos fronterizos y grandes centros urbanos, ofreciendo servicios a organizaciones dedicadas al narcotráfico, la trata de personas o el lavado de dinero.

Cooperación internacional y próximos pasos judiciales

La captura se concretó en el marco de un trabajo coordinado entre fuerzas de seguridad locales e Interpol, que mantenía activo un alerta rojo para su localización. Una vez confirmado su paradero, se montó un operativo discreto para evitar su fuga y verificar si estaba acompañado por otros miembros de la organización.

Tras la detención, el hombre fue trasladado a una dependencia policial, donde quedó a disposición de la justicia federal. En paralelo, las autoridades del país requirente enviarán la documentación necesaria para formalizar el pedido de extradición, un proceso que puede extenderse varias semanas.

Fuentes judiciales señalaron que, además de responder por las causas abiertas en el extranjero, la justicia local podría abrir investigaciones complementarias si se comprueba que utilizó identidades robadas o documentos falsos emitidos en territorio argentino.

Pandillas transnacionales y desafíos para la seguridad

La detención del “hombre de los mil nombres” vuelve a poner el foco en la presencia de bandas criminales transnacionales que se mueven entre distintos países aprovechando las debilidades en los controles documentales y en el intercambio de información.

En los últimos años, Interpol y los ministerios de Seguridad de la región reforzaron la carga de datos biométricos y antecedentes en bases compartidas. Sin embargo, los especialistas advierten que las estrategias de falsificación también se sofisticaron, lo que obliga a actualizar protocolos de control en fronteras y registros civiles.

Mientras avanza el expediente de extradición, los investigadores intentan reconstruir la red de contactos que asistía al fugitivo con alojamiento, dinero, celulares y documentación trucha. No se descarta que la causa derive en nuevos allanamientos y detenciones en la región.

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