Tras conocerse la sentencia de entre 18 y 20 años de prisión para Cabrera, Reinfestuel y Juan José Masson por el homicidio de Ivana Garcilazo, el abogado querellante Marcos Cella confirmó que irán a la alzada para pedir un castigo más severo. Aunque valoró que el tribunal haya reconocido la figura de la coautoría funcional, remarcó la insatisfacción de la familia y consideró que se perdió una oportunidad de sentar un fallo bisagra contra la violencia en el fútbol.
A pocas horas de hacerse públicos los fundamentos del fallo de la jueza Benvenuto, que dictó condenas de entre 18 y 20 años de prisión efectiva para Ariel Matías Cabrera, Damián Reifenstuel y Juan José Masson por el crimen de Ivana Garcilazo, la representación legal de la familia adelantó que apelará la resolución en busca de penas de mayor escala.
En declaraciones brindadas al programa Muy Rosarino, el abogado de la querella, Marcos Cella, analizó los alcances del veredicto que conmocionó a la ciudad. Si bien calificó la decisión como un avance técnicamente conforme al haber adoptado la postura de la coautoría funcional impulsada por la querella, enfatizó que la condena resulta insuficiente para la familia de la víctima. El letrado remarcó que la familia mostró disconformidad porque nada va a devolverles a Ivana, confirmando que irán a la alzada para continuar la lucha e intentar lograr penas más altas.
La coautoría y el peso de la fuga
Uno de los puntos clave del debate radicó en la imposibilidad de determinar de manera directa cuál de los tres implicados arrojó la piedra que terminó con la vida de Garcilazo.
No obstante, Cella remarcó que la postura sostenida desde el inicio de la causa se vio reflejada en la sentencia, argumentando que los jueces entendieron que todos compartían el mismo grado de involucramiento y responsabilidad en el hecho.
Por otra parte, el abogado cuestionó que no se haya considerado de manera más contundente la conducta posterior de Reinfestuel, quien permaneció prófugo fuera del país durante un año. La querella sostuvo que esa fuga prolongada debió ser un agravante mayor bajo los criterios del Código Penal, al haber generado un gasto de recursos significativo para la provincia y un dolor prolongado para la familia. Asimismo, calificó la sentencia como una derrota clara para las defensas de los acusados, las cuales pretendían la absolución.
Cuestionamientos a los argumentos del tribunal
Durante la entrevista, Cella también se refirió al discurso introductorio planteado por el tribunal al momento de leer la sentencia, en el cual se contextualizó el crimen dentro del marco de la violencia sociodeportiva y la pasión asociada al fútbol rosarino.
Al respecto, el abogado fijó una postura crítica e indicó que la locura o la pasión no esperan un semáforo para atacar, sosteniendo que el hecho estuvo preparado. Para la querella, el fallo se quedó a mitad de camino y perdió la oportunidad de sentar un precedente ejemplar de tolerancia cero ante los reiterados episodios de violencia ligados a los enfrentamientos deportivos en la región.
Otro frente judicial por violencia en el fútbol
En el tramo final de sus declaraciones, Marcos Cella confirmó que trabaja paralelamente en el caso del asesinato del policía Eduardo López, de 33 años, ocurrido durante los incidentes de la final de la Liga Cañadense.
La querella busca revocar en audiencia de apelación la libertad otorgada a uno de los imputados, apelando a la severidad del hecho, que prevé una pena de prisión perpetua, y al riesgo procesal vigente.