Rosario consolidó en el último año su perfil de ciudad musical: los datos oficiales muestran un salto en la asistencia a recitales, fiestas electrónicas y festivales que reconfigura la oferta cultural local y el impacto económico que genera.

Según cifras de la Municipalidad, durante el último año casi un millón de personas pasó por shows en vivo en la ciudad. El crecimiento de público ronda el 33% respecto del período anterior y confirma una tendencia: Rosario se volvió una de las plazas más convocantes del país para la industria del entretenimiento.
El abanico de propuestas fue amplio: desde la masividad pop de Nicki Nicole hasta el regreso de clásicos como Los Piojos, pasando por festivales electrónicos, ciclos independientes y celebraciones oficiales, como el Tricentenario de la ciudad.
El Tricentenario, la noche más convocante
El pico de concurrencia se dio en la celebración por los 300 años de la ciudad, con un escenario montado en el Monumento a la Bandera. Allí, Nicki Nicole compartió grilla con Juan Carlos Baglietto y otros artistas locales en una noche que reunió a decenas de miles de personas en la costanera central.
Ese evento funcionó como vidriera del potencial de Rosario para producir y alojar espectáculos masivos al aire libre, con transmisión nacional y una fuerte presencia de turismo interno que aprovechó el fin de semana para combinar recital y paseo urbano.
Del under a los mega shows: un circuito en expansión
El crecimiento de asistentes no se explica solo por los grandes nombres. En paralelo, salas medianas y espacios culturales reportan mayor movimiento, impulsado por propuestas locales y giras de bandas nacionales que eligen la ciudad como escala obligada.
La cartelera incluyó shows internacionales, giras de artistas consagrados del rock argentino, fiestas electrónicas con DJs de renombre y festivales temáticos que combinaron música, gastronomía y ferias. Esta diversidad permitió atraer públicos de distintas edades y perfiles.
Productores y programadores destacan además el rol del público rosarino, históricamente reconocido como “caliente” y participativo, un factor que muchas bandas valoran a la hora de definir recorridos de gira.
Impacto económico y desafíos para la ciudad
Detrás del salto del 33% en asistencia también crece la actividad vinculada: gastronomía, transporte, hotelería y trabajo técnico. Cada fecha grande moviliza a proveedores de sonido, iluminación, seguridad privada, montajistas y trabajadores de la cultura en general.
Desde el municipio remarcan que el desafío es sostener la agenda anual, mejorar los accesos, consolidar circuitos seguros de ida y vuelta a los predios y seguir apoyando tanto a los grandes acontecimientos como a los proyectos independientes, que alimentan el semillero artístico local.
Mientras tanto, las estadísticas marcan un dato claro: Rosario se afirma como un polo de shows en vivo, donde los recitales multitudinarios conviven con propuestas de nicho y una escena que no deja de renovarse.



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