Casi dos millones de hogares perdieron subsidios a la luz y el gas en menos de un año, según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política.

En apenas nueve meses, casi dos millones de hogares argentinos dejaron de recibir subsidios en sus tarifas de electricidad y gas. El dato surge de un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP, UBA-Conicet). Da cuenta de un recorte significativo en la asistencia estatal al consumo energético.
El informe, elaborado a partir de datos oficiales del Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE), señala que 1,8 millones de usuarios que eran considerados de ingresos bajos fueron reclasificados como de ingresos altos. Por lo tanto, comenzaron a pagar la tarifa plena de electricidad. La poda se dio entre julio de 2024 y abril de 2025 y se enmarca en el plan de ajuste del gobierno de Javier Milei.
Paralelamente, 484 mil usuarios de gas natural también perdieron el beneficio de los subsidios. Aunque en menor proporción, el golpe económico será especialmente sensible en los meses de mayor consumo por las bajas temperaturas.
Casi dos millones de hogares perdieron subsidios a la luz y el gas en menos de un año
En total, el país tiene más de 16,3 millones de usuarios residenciales de electricidad. se distribuyen en tres categorías: N1 (altos ingresos, sin subsidio), N2 (bajos ingresos, con subsidio pleno) y N3 (ingresos medios, con subsidio parcial). Según el padrón más reciente, el 42% de los hogares está en el nivel N1. En tanto, el 38,1% sigue siendo beneficiario pleno y un 19,6% accede a descuentos parciales.
La pérdida de subsidios se explica, en parte, porque durante la gestión anterior muchos usuarios fueron incorporados automáticamente como N2, por su pertenencia a programas sociales provinciales. Con el cambio de administración, ese beneficio caducó si no se volvió a completar el formulario del RASE.
“Cerca de un millón de usuarios fueron reclasificados como N1 hacia fines del año pasado por no reempadronarse”, explicó el economista Julián Rojo, del IIEP.
Sobre el aumento de tarifas
Pero también, el Gobierno avanzó con fuertes aumentos de tarifas. Desde diciembre de 2023, la electricidad subió un 264% y el gas un 622% para hogares sin subsidio en el AMBA. Las cifras corresponden al mismo observatorio.
El gasto en subsidios energéticos, que en 2023 representó el 1% del PBI, cayó un 35% el año pasado y se espera que en 2025 ronde apenas el 0,7% del producto, el nivel más bajo desde 2007. Según la consultora Economía y Energía, entre enero y marzo de este año los subsidios sumaron 370 millones de dólares, un 44% menos que en el mismo período del año anterior.
La intención oficial es continuar con la reducción del gasto sin desarmar abruptamente todo el esquema. Por ahora, no se prevén nuevas medidas hasta fin de año, salvo que la meta fiscal obligue a acelerar el ajuste. Sin embargo, el Gobierno ya comenzó a aplicar una baja progresiva en los descuentos de las facturas, tanto para luz como para gas.
Además, la Secretaría de Energía, conducida por María Tettamanti, avanza con una reforma estructural del mercado eléctrico que incluye la eliminación del rol central de CAMMESA, la empresa estatal que durante años ofició como intermediaria entre generadoras y distribuidoras. La nueva normativa —Resolución 21/2025— permite que las compañías celebren contratos libremente, con el objetivo de recrear un sistema de competencia directa como el que existía en los años 90.
Para eso, sin embargo, será clave que las tarifas reflejen el verdadero costo del suministro. El esquema proyecta canalizar los subsidios directamente a los usuarios, pero requiere que tanto precios como reglas de juego estén definidos.
Además, se está completando la Revisión Quinquenal de Tarifas, que establecerá el sendero de aumentos y ajustes mensuales, además de exigir a las distribuidoras —especialmente Edenor y Edesur— mejoras en la calidad del servicio.




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