El ministro de Economía Luis Caputo adelantó cuál podría ser el dato de inflación de enero y abrió el juego sobre las próximas definiciones de política económica del Gobierno nacional.

El ministro de Economía Luis “Toto” Caputo aseguró que la inflación de enero se ubicaría en torno al 2,5%, un porcentaje considerablemente menor al de meses previos. El dato oficial se conocerá en los próximos días, pero el funcionario ya comenzó a marcar el tono del mensaje económico que el Gobierno pretende instalar.
La estimación se da luego de un período de fuerte aceleración inflacionaria y en un contexto en el que el Ejecutivo busca mostrar señales de desaceleración sostenida de los precios. De confirmarse este número, se trataría de uno de los registros mensuales más bajos de los últimos años.
Qué implica una inflación del 2,5% en enero
Una cifra cercana al 2,5% tendría impacto directo en la discusión sobre salarios, tarifas y tipo de cambio. Analistas privados señalan que un registro en ese rango mejoraría levemente el poder de compra de los ingresos formales, siempre que no se produzcan nuevos ajustes bruscos en servicios regulados.
Desde el Palacio de Hacienda destacan que el dato permitiría consolidar la estrategia oficial de anclar expectativas y recomponer la demanda de créditos y consumo. Sin embargo, los consultores advierten que la baja de un mes no garantiza por sí sola una tendencia estable, sobre todo en un escenario de alta volatilidad cambiaria.
En paralelo, el Gobierno sigue de cerca la evolución de los precios de alimentos y medicamentos, rubros que tienen fuerte incidencia en el bolsillo de los sectores de menores ingresos. Allí se concentra buena parte de las preocupaciones de las familias, más allá del porcentaje final del índice.
Reacciones del mercado y expectativas
En la previa a la difusión oficial, economistas y operadores financieros analizan la proyección de Caputo como una señal política y técnica. Una parte del mercado considera que el 2,5% es un objetivo ambicioso, mientras otros lo ven alineado con la desaceleración que ya venían midiendo las consultoras privadas.
De fondo, la discusión pasa por la sustentabilidad del programa económico, el sendero del dólar y el equilibrio fiscal. Las próximas mediciones de inflación serán clave para saber si el número que anticipa el ministro es un dato aislado o el inicio de una etapa de variación de precios más moderada.
Mientras tanto, hogares y comercios siguen con atención cada ajuste de listas, a la espera de que la estabilidad prometida se traduzca en un alivio concreto en góndolas, alquileres y servicios básicos.



Comentarios