Organismos internacionales, referentes políticos y figuras públicas impulsan una campaña urgente para evitar la ejecución de un joven iraní de la minoría bahaí, detenido tras participar de protestas contra el régimen y sometido, según denuncias, a torturas y simulacros de fusilamiento.

La Comunidad Internacional Bahaí (BIC) sostiene una carrera contrarreloj para salvar la vida de Peyvand Naeimi, un iraní de 30 años perteneciente a la minoría religiosa bahaí. El joven fue detenido el 8 de enero durante las protestas contra el régimen iraní, movilizaciones que fueron duramente reprimidas por las fuerzas de seguridad.
Según las denuncias de la BIC, Naeimi permaneció en un centro de detención de la Guardia Revolucionaria Islámica, donde habría sufrido torturas y al menos dos simulacros de ejecución. Organismos de derechos humanos advierten que este tipo de prácticas buscan quebrar psicológicamente a los detenidos y forzar confesiones.
En diálogo con el diario español EL PAÍS, Simin Fahandej, representante de la Comunidad Internacional Bahaí ante Naciones Unidas en Ginebra, alertó que Naeimi “corre el peligro de ser ejecutado en cualquier momento”, lo que incrementa la presión sobre Irán y acelera los reclamos públicos.
Presión diplomática y apoyo de figuras públicas
La campaña para lograr la liberación del joven se expandió rápidamente en el plano internacional. Eurodiputados, la delegación de Estados Unidos ante la ONU y distintas organizaciones de la sociedad civil hicieron públicos sus reclamos para que el gobierno iraní frene la ejecución y garantice un juicio justo.
A estos pedidos se sumaron celebridades y personalidades conocidas, que aprovecharon su alcance en redes sociales para visibilizar el caso de Naeimi y denunciar la persecución histórica que sufre la comunidad bahaí en Irán. Esta minoría religiosa es blanco frecuente de detenciones arbitrarias, juicios opacos y restricciones para estudiar o trabajar.
Naeimi, que se gana la vida como adiestrador canino, se transformó así en un nuevo símbolo de la situación de los presos de conciencia en el país. Para la BIC, su caso condensa el uso de la pena de muerte y la represión política como herramientas de control social.
La situación de los bahaíes en Irán
En Irán, la fe bahaí no es reconocida oficialmente y sus integrantes son tratados como una minoría sin derechos plenos. Informes de organismos internacionales describen un patrón de discriminación sistemática, con allanamientos, cierres de comercios y expulsiones de universidades solo por pertenecer a esta comunidad.
La BIC denuncia que los procesos judiciales contra los bahaíes suelen estar marcados por la falta de garantías, pruebas secretas y acusaciones vagas, muchas veces vinculadas a supuestas amenazas a la seguridad del Estado. En ese contexto, la pena de muerte se convierte en una herramienta extrema de intimidación.
La campaña por Peyvand Naeimi busca no solo evitar una ejecución, sino también visibilizar la situación de toda la comunidad bahaí y sumar presión internacional para que Irán revise sus políticas represivas. Mientras tanto, el pedido central es claro: suspender cualquier orden de muerte y garantizar el respeto a los derechos humanos básicos.




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