La Justicia federal avanzó sobre la estructura de la banda conocida como Los Menores y dejó al descubierto, a partir de audios de Whatsapp y chats encriptados, cómo se organizaba la venta de droga y diversos hechos violentos en la zona oeste y noroeste de Rosario.

Chats encriptados y audios que revelan la logística criminal
Los investigadores reconstruyeron parte del funcionamiento interno de la organización a partir de intercepciones de comunicaciones, donde quedaría expuesto el rol de jóvenes con rango de jefes operativos. Según la imputación, ellos coordinaban turnos, puntos de entrega de droga y respuestas rápidas ante robos, balaceras y otras maniobras en el territorio.
En esas conversaciones, difundidas en la audiencia, se mencionan instrucciones para mover estupefacientes, reunir el dinero de la recaudación diaria y diagramar ataques a tiros contra viviendas y comercios, como forma de disciplinamiento y control del barrio.
Quiénes son Lautaro “WiFi” Brest y Dylan “Mascota” Farías
Los fiscales identificaron como presuntos lugartenientes de Los Menores a Lautaro “WiFi” Brest y Dylan “Mascota” Farías. Ambos son señalados como jóvenes con una corta pero intensa trayectoria delictiva, ligados a la expansión de la banda en distintos puntos de Rosario.
De acuerdo a la acusación, Brest y Farías estaban a cargo de organizar la venta minorista de droga y de disponer de recursos humanos y armamento para la comisión de robos calificados, balaceras y amenazas. Sus nombres aparecen de manera reiterada en los diálogos extraídos de los celulares secuestrados.
Los fiscales remarcaron que no se los ubica sólo como “soldaditos”, sino como eslabones de mando que transmitían órdenes, administraban puntos de venta y resolvían conflictos internos, lo que agrava su situación procesal.
Barrios bajo presión: Triángulo, Moderno y el Fonavi de Donado y Mendoza
La acusación ubica el poder de fuego de Los Menores en sectores sensibles del oeste y noroeste rosarino. En particular, se describe la actividad de la banda en los barrios Triángulo y Moderno, además del Fonavi de Donado y Mendoza, donde la violencia armada y las disputas por el territorio vienen generando temor entre los vecinos.
En esos puntos se habrían montado kioscos de venta de droga con vigilancia permanente, motos de apoyo para fugas rápidas y tareas de “campana” para advertir sobre controles policiales. También se investiga el uso de viviendas como depósitos provisorios de armas y estupefacientes.
Los fiscales sostienen que el despliegue territorial respondía a un esquema planificado y no a acciones aisladas, lo que permite encuadrar la causa dentro de una investigación por organización criminal con diferentes niveles de responsabilidad.
El avance de la causa y el rol de los fiscales
La imputación fue presentada por dos fiscales que trabajan de forma conjunta en el expediente, quienes describieron ante el juez la estructura de Los Menores y la presunta participación de Brest y Farías. En la audiencia se hizo foco en la evidencia digital recolectada y en el cruce con distintas denuncias por robos y ataques a tiros en la zona.
El avance de esta causa se da en un contexto de fuerte presión social para que se desmantele a las bandas que operan sobre los barrios populares de Rosario. La información que surge de los celulares secuestrados y de las pericias sobre las aplicaciones de mensajería será clave para definir la situación procesal de los acusados en las próximas semanas.




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