Organizaciones animalistas y vecinos impulsan el traslado de Punch, un monito que conmovió a todos por su fuerte apego a un peluche al que considera su mamá, a un santuario donde pueda vivir en mejores condiciones y sin riesgos de nuevas agresiones.

Punch se volvió viral por las imágenes en las que aparece abrazado a un peluche, al que identifica como su figura materna. Esa relación simbólica generó una ola de empatía en redes sociales y puso el foco en las condiciones de vida de los animales en cautiverio.
Según relatan visitantes y cuidadores, el monito pasa gran parte del día sosteniendo el juguete, durmiendo a su lado y buscándolo cada vez que se asusta. Para especialistas en comportamiento animal, ese lazo con un objeto inanimado refleja la necesidad de contención y seguridad que muchos ejemplares no encuentran en un entorno de encierro.
La historia de Punch reavivó el debate sobre el rol de los zoológicos tradicionales y el avance de modelos alternativos, como los santuarios, que priorizan el bienestar y la rehabilitación por sobre la exhibición al público.
Un ataque que encendió las alarmas
El pedido para trasladar a Punch se intensificó luego de que fuera atacado por otro mono dentro del zoológico donde vive. El hecho generó preocupación entre los trabajadores del lugar y quienes siguen su caso, porque evidenció tensiones y posibles problemas de convivencia en el recinto.
Si bien no se difundieron detalles pormenorizados de las lesiones, trascendió que el animal tuvo que ser revisado por veterinarios y que se le brindó atención para evitar complicaciones. Organizaciones proteccionistas sostienen que el episodio demuestra la necesidad de repensar el espacio, el grupo social y el manejo de los primates en cautiverio.
Para especialistas consultados en casos similares, las agresiones entre monos pueden deberse a disputas por jerarquías, estrés crónico, falta de estímulos ambientales o recintos poco adecuados. En ese contexto, Punch aparece como un ejemplar particularmente vulnerable, por su dependencia emocional con el peluche.
Qué es un santuario para animales y por qué lo piden para Punch
Los santuarios de fauna silvestre son espacios cerrados al público masivo, donde se busca que los animales rescatados vivan en entornos más amplios, tranquilos y con menor estrés. A diferencia de un zoológico, la prioridad no es la exhibición, sino el bienestar y, cuando es posible, la rehabilitación.
En el caso de Punch, las asociaciones que piden su traslado argumentan que un santuario podría ofrecerle recintos más naturales, menos ruido, mayor control sobre la convivencia con otros ejemplares y un seguimiento específico de su salud física y emocional.
El debate también incluye el costo y la logística de una eventual mudanza, ya que el transporte de primates requiere protocolos sanitarios estrictos, autorización de autoridades ambientales y coordinación entre instituciones de origen y destino.
Reclamos en redes y llamado a revisar los zoológicos
En redes sociales se multiplicaron los mensajes con el hashtag a favor de Punch, donde usuarios reclaman que se priorice su bienestar antes que la atracción que genera entre los visitantes. Muchos comparan su caso con otras experiencias en las que animales fueron trasladados de zoológicos urbanos a santuarios especializados.
Organizaciones de defensa animal insisten en que historias como la de Punch muestran la necesidad de reconvertir los zoológicos en centros de conservación, educación y rescate, con menos encierro y más espacio para la expresión natural de cada especie.
Mientras se evalúan alternativas, la situación del monito y su inseparable peluche sigue conmoviendo y abre una discusión más amplia sobre cómo los humanos se relacionan con los animales y qué modelos de cuidado se consideran aceptables en pleno siglo XXI.



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