En la antesala de una semana clave en el Congreso, Patricia Bullrich le garantizó al presidente Javier Milei que la reforma laboral impulsada por el Gobierno tendrá sanción en el Senado en pocos días, en el marco de una votación artículo por artículo que mantiene en vilo a la política nacional.

La senadora del oficialismo le transmitió a Milei que la reforma laboral que impulsa el Poder Ejecutivo será ley “en una semana”, en referencia al cronograma que manejan los senadores que respaldan la iniciativa.
El mensaje de Bullrich llegó como respuesta a una celebración pública del Presidente, que en redes sociales destacó los avances del oficialismo en el Congreso. La funcionaria recogió el guante y redobló la apuesta al asegurar que cuenta con los votos necesarios para aprobar el proyecto en el recinto.
Debate punto por punto en el Senado
La discusión se dará bajo la modalidad de tratamiento artículo por artículo, una estrategia que obliga al oficialismo a negociar cada inciso con los bloques dialoguistas y la oposición tradicional. El esquema abre la puerta a modificaciones, reservas de voto y posibles impugnaciones judiciales posteriores.
Entre los puntos más controvertidos se destacan los cambios en las indemnizaciones, la ampliación del período de prueba, la incorporación de fondos de cese laboral sectoriales y la flexibilización de algunas regulaciones sobre convenios colectivos. También genera tensión el impacto sobre la registración de trabajadores y los incentivos para blanquear empleo informal.
El oficialismo sostiene que la reforma ayudará a reducir la litigiosidad laboral y a promover nuevas inversiones, mientras que los bloques opositores más duros y sectores sindicales advierten sobre una posible pérdida de derechos adquiridos y mayor precarización en un mercado ya golpeado por la recesión.
Clima político tenso y rol de Bullrich
El respaldo explícito de Bullrich a Milei se inscribe en la reconfiguración del mapa político nacional, tras el acuerdo que la ex candidata presidencial selló con La Libertad Avanza. Desde entonces, se convirtió en una de las voceras más firmes de la agenda oficial, en especial en seguridad y reformas estructurales.
En la Cámara alta, la definición depende de un grupo de senadores que se mueven entre la negociación y la presión de sus provincias, donde las organizaciones sindicales y empresarias siguen con atención el contenido de la reforma. Gobernadores y cámaras industriales también juegan su partido, ya que el texto podría modificar costos laborales y condiciones de contratación.
Mientras tanto, las centrales obreras analizan nuevas medidas de fuerza y no descartan marchas al Congreso el día del debate. En ese escenario, la promesa de Bullrich de lograr la sanción “en una semana” aparece como un mensaje político hacia adentro del Gobierno, pero también como una señal hacia los mercados y los aliados parlamentarios.
Si el oficialismo logra la aprobación, la reforma laboral se transformará en uno de los capítulos centrales del programa económico de Milei. Si, en cambio, el proyecto se traba o sufre cambios profundos, el Gobierno deberá recalcular su hoja de ruta y buscar nuevas mayorías para el resto de las leyes estructurales.



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