Britney Spears vendió su catálogo en un millonario acuerdo

Britney Spears volvió a sacudir a la industria musical con una movida que redefine su legado: la estrella del pop cerró un acuerdo millonario para ceder los derechos de su catálogo a una poderosa firma del negocio editorial.

La cantante estadounidense vendió los derechos de una parte sustancial de su catálogo musical a la compañía Primary Wave, uno de los gigantes del mercado de publishing. Según medios especializados de Estados Unidos, el acuerdo está valuado en alrededor de 200 millones de dólares, cifra que refleja el peso comercial que aún tienen sus clásicos.

El pacto incluye varios de los temas que marcaron a fuego el pop de fines de los 90 y comienzos de los 2000. Entre ellos se encuentran hits globales como “…Baby One More Time”, “Oops!… I Did It Again”, “Stronger” y “Toxic”, composiciones que siguen generando reproducciones millonarias en plataformas digitales, sincronizaciones en series y películas, y uso en campañas publicitarias.

Qué significa la venta de un catálogo musical

En la industria, la venta de un catálogo implica que una empresa editorial adquiere derechos de cobro de regalías presentes y futuras sobre determinadas obras. Es un modelo cada vez más habitual entre artistas consagrados, que prefieren capitalizar hoy el valor de sus canciones, en lugar de esperar el flujo de ingresos a largo plazo.

Primary Wave se especializa en este tipo de operaciones y ya controla catálogos de figuras como Whitney Houston, Bob Marley y Stevie Nicks. En el caso de Britney Spears, la compañía no solo gestionará el cobro de regalías, sino que además impulsará nuevas licencias comerciales, reversiones y acuerdos estratégicos para mantener vigentes sus clásicos.

El impacto en la carrera y el patrimonio de Britney

El acuerdo se cierra en un contexto particular: tras el fin de la tutela legal que manejó su vida personal y financiera durante más de una década, Spears recuperó el control sobre su patrimonio y sus decisiones profesionales. La venta del catálogo aparece como una jugada para consolidar su situación económica con liquidez inmediata.

Para los fans, la pregunta recurrente es si esta operación afecta la posibilidad de escuchar sus hits o de que la artista vuelva a grabarlos. En principio, la venta de derechos de publicación no impide nuevas versiones ni reediciones, sino que define quién cobra y administra los usos comerciales de las canciones.

El fenómeno no es aislado: en los últimos años, figuras como Justin Bieber, Shakira y Bruce Springsteen también concretaron ventas multimillonarias de sus catálogos. El auge del streaming, sumado al interés de fondos de inversión por activos culturales de bajo riesgo, empuja este tipo de operaciones en todo el mundo.

Mientras tanto, la obra de Britney Spears sigue sumando reproducciones y nuevas generaciones de oyentes. Con Primary Wave al mando del catálogo y la cantante más libre en lo personal, el negocio en torno a sus canciones entra en una nueva etapa.

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