El seleccionado de Bolivia logró un triunfo clave ante Surinam en México y quedó a un paso de meterse en el Mundial 2026, con una final anticipada frente a Irak en el horizonte.

Bolivia consiguió un triunfo fundamental ante Surinam tras ganarle 2 a 1 en territorio mexicano, después de empezar abajo en el marcador. El resultado le permite seguir en carrera y llegar con chances intactas a la definición por un lugar en la Copa del Mundo 2026, donde se medirá con Irak el próximo martes.
El seleccionado del Altiplano volvió a mostrar carácter en un contexto exigente, lejos de La Paz y sin la ventaja de la altura. Aun así, supo reaccionar a tiempo, dio vuelta el partido y cerró una noche que alimenta la ilusión de todo el fútbol boliviano.
Surinam, que llegaba con la expectativa de dar el golpe, sorprendió en el inicio con un gol que complicó los planes de Bolivia. Pero el equipo sudamericano no se desordenó, ajustó líneas y encontró los espacios para torcer la historia antes del final del encuentro.
Qué se juega Bolivia ante Irak
Con la victoria lograda en México, Bolivia llega al cruce con Irak sabiendo que depende de sí misma para asegurar su pasaje al Mundial 2026. El duelo del martes se perfila como una verdadera final, donde cualquier error puede costar caro.
El cuerpo técnico apunta a sostener la solidez mostrada tras el gol de Surinam y aprovechar el envión anímico que dejó la remontada. La idea es repetir la actitud del segundo tiempo, con presión alta, dinámica en la mitad de la cancha y agresividad en el área rival.
Más allá del resultado, el partido frente a Irak será una prueba para medir el crecimiento del seleccionado boliviano frente a rivales fuera de Sudamérica, en un escenario neutral y con la clasificación a un Mundial en juego, algo que el país persigue hace años.
El camino hacia la Copa del Mundo 2026 tiene además un condimento extra: será la primera edición con sede compartida entre Estados Unidos, México y Canadá, lo que incrementa el atractivo deportivo y económico del torneo y refuerza la importancia de estar presente.
Una eventual clasificación de Bolivia significaría un impulso histórico para su fútbol. No solo por el logro deportivo -hace treinta y dos años que no clasifica a la Copa del Mundo-, sino también por el efecto en la formación de jugadores, el interés de los clubes y la visibilidad internacional de la liga local.
La remontada ante Surinam refuerza la idea de un equipo que intenta dejar atrás viejos fantasmas y competir de igual a igual en escenarios complejos. El próximo paso, ante Irak, definirá si esta levantada se traduce en el objetivo máximo: estar en el Mundial 2026.




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