Balacera narco y amenazas en un comercio de Molino Blanco

Un comercio de barrio Molino Blanco fue atacado a balazos y en el lugar dejaron una nota con amenazas ligadas al narcomenudeo. La dueña del local niega cualquier vínculo con el conflicto y reclama respuestas de la Justicia y de las fuerzas de seguridad.

Según los primeros datos aportados por la investigación, el ataque se habría producido durante la noche, cuando el comercio ya estaba cerrado. Desconocidos se acercaron al frente del local y efectuaron varios disparos contra la fachada, que terminó con vidrios rotos y daños materiales.

Junto a las vainas servidas, los agresores dejaron una nota manuscrita con amenazas vinculadas al narcomenudeo. El mensaje apuntaría a marcar territorio y condicionar a bandas rivales, una mecánica que se repite en distintos barrios de Rosario.

La dueña del comercio, visiblemente conmocionada, aseguró ante la policía que no tiene relación con el negocio de las drogas ni con personas dedicadas a esa actividad. Sostuvo que se trata de un emprendimiento familiar y que nunca había recibido amenazas previas.

Intervención policial y líneas de investigación

Tras el llamado al 911, personal policial se hizo presente en el lugar y realizó un primer relevamiento de la escena. Se secuestraron vainas servidas, la nota intimidatoria y se analizarán cámaras de videovigilancia públicas y privadas de la zona para identificar a los atacantes.

El caso quedó en manos de la Fiscalía de Balaceras del Ministerio Público de la Acusación, que ordenó peritajes balísticos, toma de testimonios a vecinos y un informe detallado sobre eventuales antecedentes de otros hechos similares en Molino Blanco.

En los últimos años, organizaciones criminales que operan en Rosario han utilizado este tipo de ataques como herramienta de amedrentamiento a comerciantes, vecinos y, en algunos casos, hasta instituciones públicas. La modalidad suele incluir mensajes escritos para reforzar la amenaza.

Preocupación vecinal y reclamo de mayor presencia del Estado

El hecho generó alarma entre los vecinos de Molino Blanco, que vienen denunciando un marcado avance de la violencia armada y del narcomenudeo en el barrio. Muchos aseguran que los tiroteos esporádicos y la circulación de motos sin identificación ya forman parte del paisaje cotidiano.

Frente a este episodio, los frentistas volvieron a pedir mayor presencia policial en horarios críticos, controles de tránsito focalizados y políticas integrales que aborden no sólo la respuesta represiva, sino también la prevención social del delito.

Mientras tanto, la comerciante afectada evalúa si podrá continuar con su actividad en el mismo lugar o si se verá obligada a bajar la persiana por temor a nuevos ataques, un dilema que ya atraviesan muchos locales de distintos puntos de Rosario.

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