ATE decidió reprogramar el paro en aeropuertos por una exigencia legal, aunque el gremio mantiene otras medidas de fuerza que ya empiezan a sentirse en la operación aérea.

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) resolvió correr la fecha del paro nacional en aeropuertos tras recibir advertencias vinculadas a la ley de servicios esenciales. La medida de fuerza se trasladaría al lunes 9 de febrero, aunque el sindicato aclaró que seguirá adelante con otras acciones gremiales que ya generan complicaciones en vuelos y operaciones.
Según explicaron desde la conducción del gremio, el cambio de fecha responde a la necesidad de evitar sanciones legales y garantizar el cumplimiento de los requisitos que impone la normativa que regula servicios críticos como el transporte aéreo. De todos modos, remarcan que el conflicto con la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) sigue abierto.
Qué reclama ATE y cómo impacta en los vuelos
ATE viene denunciando desde hace semanas un fuerte ajuste dentro de la ANAC y otros organismos del sector, con recortes de personal, congelamiento salarial y cambios en las condiciones laborales. El gremio advierte que estas políticas ponen en riesgo la seguridad operacional y deterioran la calidad del servicio en los aeropuertos del país.
Sin embargo, aunque el paro general se postergó, siguen vigentes medidas como asambleas en horarios de trabajo, trabajo a reglamento y demoras en algunos servicios de apoyo en pista y en áreas administrativas. Estas acciones ya generan retrasos en vuelos, reprogramaciones y mayor tiempo de espera para los pasajeros en distintas terminales.
Las compañías aéreas recomiendan a los usuarios chequear el estado de sus vuelos antes de ir al aeropuerto y llegar con mayor anticipación, especialmente en las franjas donde suelen programarse asambleas gremiales. La situación se monitorea aeropuerto por aeropuerto, con foco en las terminales de mayor movimiento.
Servicios esenciales y tensión con el Gobierno nacional
La ley de servicios esenciales establece que, en sectores estratégicos como la salud, el transporte y las comunicaciones, deben garantizarse guardias mínimas para no paralizar completamente la prestación. En el caso de los aeropuertos, esto incluye tareas de control, seguridad y asistencia a la operación aérea.
Desde el Gobierno nacional se habían emitido advertencias formales a ATE sobre el alcance de la normativa, lo que aceleró la decisión de reprogramar el paro. No obstante, el gremio insiste en que la administración no da respuestas a los reclamos salariales, a la revisión de despidos y a la falta de inversión en infraestructura y equipamiento.
En este contexto, no se descarta que en los próximos días se intensifiquen las negociaciones para evitar que el 9 de febrero se convierta en una jornada de alto impacto para el transporte aéreo nacional, en plena temporada de verano y con alta demanda turística.
Lo que viene para usuarios y trabajadores
Mientras tanto, trabajadores de la ANAC y otros organismos vinculados a la aviación civil mantienen un estado de asamblea permanente. ATE evalúa nuevas formas de visibilizar el conflicto sin vulnerar la ley de servicios esenciales, pero dejando claro el malestar creciente en el sector estatal.
Para los usuarios, el panorama inmediato estará marcado por un escenario de incertidumbre moderada: no se espera una paralización total, pero sí posibles demoras y cambios sobre la marcha. Las autoridades recomiendan mantenerse informados a través de las aerolíneas y de los canales oficiales de cada aeropuerto.
Con el nuevo cronograma, el próximo lunes asoma como una fecha clave para medir hasta dónde escalará el conflicto y si el Gobierno nacional abre una mesa de diálogo que permita descomprimir la situación en los aeropuertos de todo el país.



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