Ataque con bomba molotov al auto de un jugador de Newell’s

Un violento ataque sacudió la tranquilidad del predio de Bella Vista de Newell’s Old Boys: en la madrugada del domingo arrojaron una bomba molotov contra el auto de un futbolista profesional y dejaron un mensaje con amenazas directas al plantel.

El hecho ocurrió horas después de la dura goleada que sufrió la Lepra frente a Banfield, resultado que derivó en la salida de la dupla técnica Favio Orsi-Sergio Gómez. En ese contexto de tensión deportiva, desconocidos atacaron el vehículo de Facundo Guch, estacionado en el complejo de Bella Vista.

Según las primeras informaciones, los agresores arrojaron una bomba molotov que provocó daños menores en el auto del jugador y quemaduras parciales en una pared del hotel que utiliza el plantel profesional. No se registraron heridos, pero el episodio generó fuerte preocupación dentro del club.

Además del ataque incendiario, los responsables colgaron una bandera con una frase intimidante dirigida al plantel: “Ganen o balas para todos”. El mensaje, de extrema gravedad, fue rápidamente retirado del lugar y ya es analizado por los investigadores.

Investigación y repudio del club

Tras el ataque, directivos de Newell’s radicaron la denuncia y dieron intervención a la Policía de Santa Fe y al Ministerio Público de la Acusación. Se relevarán cámaras de seguridad de la zona y del propio predio para intentar identificar a los autores del hecho.

Desde la institución manifestaron su total repudio a lo ocurrido y remarcaron que ningún resultado deportivo puede justificar amenazas o agresiones contra jugadores, cuerpos técnicos o instalaciones del club. También se espera un pronunciamiento del gremio de futbolistas por la seguridad de los planteles profesionales.

Un nuevo episodio de violencia vinculada al fútbol

El caso se suma a una serie de hechos de violencia que atraviesan al fútbol argentino, donde barras y grupos organizados buscan presionar a dirigentes y jugadores mediante amenazas directas. En Rosario, tanto Newell’s como Central han sufrido en los últimos años ataques a sedes, balaceras y mensajes mafiosos.

Mientras tanto, el plantel leproso atraviesa un momento de incertidumbre: sin cuerpo técnico confirmado, golpeado por los resultados y ahora también por un episodio de extrema gravedad fuera de la cancha, que vuelve a poner en primer plano la discusión sobre los límites de la violencia en el deporte.

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