La vida de Lionel Messi y Antonela Roccuzzo en Rosario tiene como escenario una mansión de lujo en Funes, con comodidades de primer nivel y detalles pensados para la intimidad familiar.

Una residencia de más de 20 ambientes
La casa que Lionel Messi y Antonela Roccuzzo eligieron para instalarse cuando vuelven a Rosario se ubica en un exclusivo barrio privado de Funes, a pocos kilómetros de la ciudad. Se trata de una residencia de gran escala, con más de 20 ambientes, amplios espacios verdes y estrictas medidas de seguridad.
El diseño arquitectónico privilegia la luz natural y la conexión con el exterior. Grandes ventanales, galerías techadas y sectores semicubiertos permiten disfrutar del jardín durante todo el año, algo muy valorado por la familia rosarina más famosa del mundo.
En el interior, la vivienda está organizada en zonas bien diferenciadas: áreas sociales, espacios privados para el descanso y sectores pensados especialmente para los hijos del capitán de la Selección Argentina.
Una pileta de 100 metros y espacios para el relax
Uno de los mayores atractivos de la propiedad es su imponente pileta de alrededor de 100 metros de largo, que recorre buena parte del parque. Este espejo de agua funciona como eje del espacio exterior y se combina con solárium, zonas de reposeras y quincho totalmente equipado.
La casa también cuenta con gimnasio, áreas de entrenamiento y un sector tipo spa, donde predominan los ambientes amplios y la privacidad. Para un futbolista de alto rendimiento como Messi, disponer de un lugar propio para entrenar y recuperarse es clave durante sus estadías en el país.

Además, el parque incluye canchas y sectores recreativos que permiten disfrutar del aire libre en familia, lejos de las cámaras y en un entorno controlado, algo fundamental para el astro y su entorno.
Intimidad y raíces en el Gran Rosario
La elección de Funes no es casual. En los últimos años, la ciudad se consolidó como un polo residencial de alta categoría del Gran Rosario, con barrios privados, clubes de campo y servicios pensados para familias que buscan tranquilidad a pocos minutos de la urbe.
Para Messi, regresar a la región implica reconectar con su historia: su infancia en Rosario, sus inicios en Newell’s Old Boys y su círculo afectivo. La mansión en Funes funciona como refugio y punto de encuentro, tanto para momentos de descanso como para celebraciones familiares.
Si bien la propiedad despierta curiosidad mundial por sus dimensiones y comodidades, desde el entorno del jugador remarcan que el objetivo principal es garantizar privacidad y seguridad, evitando filtraciones sobre la vida cotidiana del capitán albiceleste y su familia.
La imponente casa de Funes se suma así al mapa emocional de Messi: Barcelona, París, Miami y, siempre, Rosario y su región como ancla afectiva, donde el ídolo elige volver cada vez que puede.
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