Argentina participa esta semana de una cumbre clave impulsada por Donald Trump sobre minerales críticos, en un nuevo intento por posicionarse en la pelea global por las llamadas “tierras raras” y reducir la fuerte dependencia del suministro chino.

El canciller Pablo Quirno viajó en representación del gobierno argentino para sumarse al encuentro organizado por el ex presidente estadounidense Donald Trump, centrado en el futuro de los minerales críticos y tierras raras. Estos recursos son estratégicos para la producción de autos eléctricos, baterías, equipamiento militar y tecnología de punta.
La presencia argentina apunta a reforzar su perfil como proveedor confiable en un mercado dominado por China, que concentra la mayor parte de la producción y refinación mundial. La Casa Blanca, bajo distintas administraciones, viene impulsando alianzas para diversificar las fuentes de abastecimiento y reducir riesgos geopolíticos.
En agosto de 2024, durante el gobierno de Joe Biden y con Diana Mondino al frente de la Cancillería, el país ya había firmado un memorándum de entendimiento sobre minerales críticos con Estados Unidos. Aquél acuerdo abrió la puerta a cooperación técnica, inversiones y trazabilidad ambiental, y ahora sirve de base para profundizar las conversaciones en esta nueva etapa.
Un mercado estratégico en disputa global
Las llamadas “tierras raras” y otros minerales críticos —como litio, cobalto, níquel y grafito— son considerados insumos esenciales para la transición energética y la digitalización. En este escenario, Estados Unidos y sus aliados buscan reducir la primacía china, que se consolidó durante las últimas décadas a partir de un fuerte control sobre minas, procesos de refinación y cadenas logísticas.
Argentina, con recursos relevantes en litio, cobre y otros materiales, intenta obtener mejores condiciones de acceso a financiamiento, transferencia tecnológica y apertura de mercados. La participación en la cumbre forma parte de una estrategia de mediano plazo para captar inversiones que generen empleo, valor agregado local y mayores exportaciones.
Fuentes diplomáticas destacan que el desafío no es solo atraer capitales, sino también acordar estándares ambientales y sociales que den previsibilidad a los proyectos. En ese sentido, el gobierno busca mostrarse como un actor dispuesto a garantizar reglas claras y seguridad jurídica, en un contexto internacional de alta competencia por estos recursos.
Oportunidades y tensiones para la Argentina
La disputa por los minerales críticos también abre interrogantes sobre la política exterior argentina. Mientras avanza en acuerdos con Estados Unidos y otros países occidentales, el país mantiene vínculos comerciales y de inversión con compañías chinas, especialmente en proyectos de litio y energía.
Analistas señalan que el desafío será equilibrar esas relaciones sin quedar atrapado en la puja entre potencias. Para eso, Argentina necesita consolidar una estrategia propia de desarrollo productivo, que priorice la industrialización local y la diversificación de destinos de exportación.
En paralelo, organizaciones ambientales y comunidades locales exigen mayor participación en la planificación de los proyectos, controles más estrictos sobre el uso de agua y la gestión de residuos, y beneficios concretos para las economías regionales. La forma en que se procesen estas demandas será clave para la sostenibilidad política y social del sector.



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