Los complejos agroindustriales argentinos consolidan su papel como motor del comercio exterior, con envíos que alcanzan a tres de cada cuatro países del planeta y marcan nuevos récords en varios rubros clave.

En 2025, Argentina exportó bienes por un total de US$87.076 millones, de los cuales la agroindustria explicó alrededor del 61%. Esta participación ratifica el peso estructural del campo en la generación de divisas y en el equilibrio de la balanza comercial.
Dentro de ese universo, se destacan los complejos de maní, aceite de soja, aceite de limón y jugo concentrado de limón, que colocan productos en cerca del 75% de los países del mundo. Se trata de cadenas altamente tecnificadas, que combinan producción primaria, industria y logística.
Seis complejos con récord desde 2019
Desde 2019 a la actualidad, al menos seis complejos agroindustriales registraron niveles récord de exportaciones, impulsados por mejoras de productividad, apertura de mercados y cambios en los patrones de consumo global.
En el caso del maní, Argentina figura entre los principales proveedores mundiales de maní confitería y maní procesado, con fuerte presencia en Europa y Asia. El aceite y los subproductos de soja, en tanto, siguen siendo el corazón del complejo oleaginoso argentino, con salida por los puertos del Gran Rosario.
En el segmento citrícola, el país se posiciona como uno de los mayores exportadores de aceite esencial y jugo de limón, con epicentro en el NOA. Estos productos son insumos clave para la industria alimenticia, farmacéutica y de bebidas en distintos continentes.
El peso de la agroindustria en la economía argentina
La relevancia del sector agroindustrial no se agota en las exportaciones. También aporta de manera significativa al empleo, la recaudación fiscal y las cadenas de valor regionales. En provincias como Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Tucumán se concentran plantas procesadoras, puertos y servicios vinculados.
Especialistas del sector remarcan que la competitividad futura dependerá de mantener inversiones en infraestructura logística, tecnología y acceso al financiamiento, así como de contar con reglas de juego estables que permitan planificar a largo plazo.
Además, crece la exigencia de los mercados en materia de sustentabilidad, trazabilidad y reducción de huella de carbono. Esto obliga a productores e industrias a adaptar sus procesos, incorporar buenas prácticas agrícolas y sumar certificaciones que abran puertas en destinos de alto valor agregado.
De cara a los próximos años, el desafío será consolidar a la agroindustria como una plataforma de desarrollo que traccione a otros sectores, desde la maquinaria agrícola y la biotecnología hasta los servicios basados en el conocimiento aplicados al campo.
Productos estrella y destinos de exportación
Entre los productos de mayor presencia internacional se destacan:
- Maní confitería y procesado, con fuerte inserción en Europa
- Aceite y harina de soja, clave para la alimentación animal global
- Aceite y jugo concentrado de limón, demandados por la industria de bebidas
- Derivados agroindustriales que ingresan como insumos estratégicos en cadenas alimentarias
La diversificación de mercados, que hoy alcanza cerca del 75% de los países del planeta, reduce la dependencia de pocos destinos y amplía las oportunidades de negocios para el complejo agroexportador argentino.



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