La selección argentina firmó una goleada por 7-0 ante Burkina Faso en la última ventana de amistosos, pero el brillo del resultado volvió a encender la discusión sobre el nivel y la organización de estos partidos programados por la AFA.
El combinado africano viajó a Buenos Aires con un plantel juvenil y llegó desde África con menos de cinco horas de antelación al inicio del encuentro. En ese contexto, la superioridad de Argentina fue tan amplia como previsible. El partido, en tanto, no resiste ningún tipo de análisis.
Dentro de la cancha, el equipo nacional mantuvo la seriedad y el respeto deportivo. No relajó la intensidad pese a la fragilidad del rival y aprovechó el amistoso para sumar rodaje, probar variantes y darle minutos a varios futbolistas del plantel. Los goles fueron de Lautaro Martínez, Moumouni Diallo (en contra), Gianluca Prestianni, Nico Paz, Julián Álvarez, Franco Mastantuono y Giuliano Simeone.
Fuera del césped, en cambio, quedaron expuestas las decisiones de la AFA al momento de pactar los partidos de preparación. Un seleccionado juvenil que aterriza sobre la hora, después de un viaje intercontinental, difícilmente pueda ofrecer oposición real a un campeón del mundo.
Amistosos para recaudar o para competir
El 7-0 reabre el debate sobre qué tipo de amistosos necesita Argentina para sostener su nivel competitivo. Mientras los jugadores responden con profesionalismo y respeto al rival, crece la crítica a una agenda que parece priorizar la recaudación sobre el desafío deportivo.
