Andrea Rincón cuestionó a Milo J por supuestos ritos satánicos en sus shows

En medio del boom del trap y la nueva generación de artistas urbanos, unas declaraciones de Andrea Rincón encendieron la polémica al apuntar directamente contra Milo J y hablar de supuestos ritos en el escenario.

Las declaraciones que dispararon la controversia

Durante una reciente intervención mediática, Andrea Rincón aseguró que algunos artistas jóvenes realizan “ritos satánicos” sobre el escenario y mencionó de manera explícita a Milo J, una de las figuras más destacadas del trap argentino.

Según relató la actriz, en ciertos shows se observarían gestos y puestas en escena que, a su criterio, remiten a símbolos esotéricos. En ese marco, señaló que el músico estaría “poseído”, expresión que generó fuerte rechazo entre los seguidores del artista.

Rincón enmarcó sus dichos en una mirada crítica sobre el rumbo de parte de la industria musical actual. Sin embargo, no presentó pruebas concretas que respalden las acusaciones sobre prácticas satánicas, lo que alimentó aún más el debate en redes.

Reacción de fans y usuarios en redes sociales

Las palabras de la actriz tuvieron rápida repercusión en X, Instagram y TikTok, donde miles de usuarios salieron a defender a Milo J. Muchos señalaron que se trata de recursos estéticos y performáticos habituales en el género urbano y no de verdaderos ritos.

Entre los comentarios más repetidos, los fans remarcaron que el trap y los subgéneros derivados suelen apelar a imágenes oscuras o simbologías religiosas, pero que eso forma parte de la narrativa artística y no implica adhesión real a cultos o prácticas esotéricas.

Algunas cuentas especializadas en música urbana recordaron que el uso de cruces, velas o escenas rituales en videoclips y shows se remonta al rock y al metal de décadas anteriores, y que la polémica se repite cada vez que nuevas generaciones adoptan estéticas provocadoras.

Libertad artística y nuevos códigos de la cultura joven

El episodio volvió a poner sobre la mesa la tensión entre el discurso moralizador de ciertos sectores mediáticos y la búsqueda de impacto visual de los artistas. Especialistas en cultura juvenil señalan que las puestas en escena suelen exagerar emociones y símbolos para conectar con un público acostumbrado a contenidos intensos.

En el caso de Milo J, su crecimiento fue vertiginoso, con colaboraciones internacionales y un fuerte apoyo entre adolescentes y jóvenes adultos. Para muchos, las acusaciones de Rincón se leen como un choque generacional más que como una denuncia fundada.

Frente a este tipo de controversias, voces del ámbito artístico insisten en la importancia de diferenciar entre ficción escénica y creencias personales, y advierten sobre el riesgo de estigmatizar a las nuevas expresiones culturales desde prejuicios o interpretaciones literales.

Por ahora, el entorno de Milo J no respondió de manera oficial a los dichos de la actriz, mientras el debate continúa abierto en las redes y vuelve a encender la discusión sobre los límites de la provocación en el escenario.

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