El mercado de alquileres en Rosario muestra una paradoja: la cantidad de departamentos disponibles aumentó alrededor de un 40% interanual, pero los valores no se moderan. Por el contrario, en muchos casos se ajustaron hasta un 33,3%.
En este contexto, acceder a un monoambiente implica hoy destinar cerca de $400.000 solo al pago mensual. La cifra es sin contar expensas, impuestos y servicios, que completan una carga difícil de sostener para asalariados y trabajadores informales.
La mayor oferta se explica, en parte, por la vuelta de unidades que estaban en venta o en alquiler temporario, y por propietarios que buscan proteger sus ingresos frente a la inflación. Sin embargo, ese incremento de inmuebles publicados no se traduce en alivio para los inquilinos.
Para quienes buscan renovar contrato o mudarse, el panorama combina valores altos de entrada y revisiones frecuentes, que obligan a negociar mes a mes. El resultado es un mercado más dinámico, pero también más inestable.
Con los alquileres en Rosario recalentados, muchas familias ajustan metros cuadrados, comparten vivienda o se alejan del centro para encontrar algo más accesible, aunque eso implique mayores tiempos y costos de traslado.